Deja ir los pensamientos negativos

“>Deja atrás eso que te hace sentir tan mal y permite que lleguen todas esas cosas buenas que te mereces. Solo necesitas decidirlo y quererte mucho, porque te lo mereces y tú eres la única persona que estará contigo toda la vida.

¡Olvídate de los pensamientos negativos que solamente te entristecen!

Hay cosas que debemos dejar atrás sin importar cuánto bien nos hicieron en algún momento. Si ahora nos lastiman, deshazte de ellas ya mismo. Ya sé que es muy fácil decirlo y que a la hora de aplicarlo cuesta mucho trabajo, pero no te desanimes. Es hora de que decidas levantarte para vivir y recibir todo lo nuevo.

Es posible que en nuestra niñez hayamos experimentado una serie de sucesos que pudieron afectarnos de modo que en nuestra adolescencia y adultez los revivimos. Si tuvimos o sentimos rechazo de alguna forma, probablemente eso nos haga sentir temor al estar con alguna pareja, por ejemplo. La situación puede ser muy difícil de superar, pero nunca imposible. Acércate a tus amigos y familia, siempre hay alguien que puede ayudarte. Si lo crees necesario, acude a un especialista y verás que encontrarás un camino distinto.

Total desconsuelo

Cuando nos hieren es imposible ver el final de ese dolor. En esos momentos nos preguntamos: “¿cuándo dejaré de sentir esto?“, y creemos que nunca acabará, ¿cierto? Nos quedamos pasmadas viendo a ninguna parte y las lágrimas fluyen sin poder detenerlas. Las dejas salir hasta que parece que ya te acabaste las lágrimas de toda una vida. Eso creías hasta que vuelves a llorar desconsoladamente.

“¡Qué locas son las cosas que al alma se le antoja conservar!”

Es cierto que cuando crecemos, lloramos porque el corazón se rompe, pero también porque nosotras mismas nos hacemos daño con pensamientos negativos. A veces es solo nuestra percepción errada de la situación y a las que menos cuidamos somos nosotras. Llega un punto en el que nuestra autoestima está por los suelos porque nos hemos juzgado severamente sin compasión. Nadie puede hacerte más daño del que tú te haces. ¡No permitas que esos juicios te tiren el mundo! Cuídate de esos y así podrás defenderte de lo externo.

Enojada con el mundo

Todo eso que guardas en tu mente y corazoncito se vuelve una energía que termina por hacer de ti una persona que no tiene nada que ver con tu “yo” verdadero. Te conviertes en una mujer enojada con el mundo entero y la gente se aleja de ti poco a poco, hasta que nadie se acerca porque tampoco te dejas ayudar.

Perdónate

A veces somos nosotras las que hicimos algo mal que pudo haber arruinado algo lindo. Lo más importante es que te perdones a ti misma. Todos podemos equivocarnos, pero no todos pueden reconocer que lo hacen. Si tú ya lo hiciste, el siguiente paso es tratar de arreglar las cosas, pero para eso debes perdonarte a ti misma. No puedes cargar el peso de un error toda tu vida.

Cuando lo decidas, verás cómo todo cambia y lo digo por experiencia. Solo se trata de levantarte y abrazarte por el resto de tu vida. Llora si todavía tienes un sentimiento ahogado, no lo guardes pero dale solo un tiempo al llanto. Después ya permítete recordar con fuerza y con ganas de cambiar. Aprende a ser desprendida con las personas también, te hará mucho bien.

Como diría Pedro Aznar: “¡Qué locas son las cosas que al alma se le antoja conservar!”, pero algunas las podemos escoger aunque no parezca. ¡Cura tus heridas, hermosa!

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