Usé anticonceptivos por mucho tiempo y ahora que los dejé, sufro las consecuencias

Estas es la historia de cómo dejé los anticonceptivos pero debo empezar por el principio. Mi periodo llegó cuando yo tenía 8 años de edad. Demasiado pronto para una niña, pero al igual que a mi madre, ésta era una “condición” hereditaria. Para mis 8 añitos de edad, tuve bastante madurez, según mi mamá. Después de llorar en el baño porque pensé que estaba muriendo, mi mamá me explicó todo. Ese tema aún no era tocado ni siquiera en el colegio. Tuve vello corporal a mis 10 años y en ese entonces saber que mi cuerpo ya estaba listo para tener un bebé me tenía bastante confundida. Pero nada me prepararía para lo que vino después.

Su hija tiene endometriosis

A la edad de 11 años mis cólicos eran unos señores cólicos. Mi madre habló con mi ginecóloga porque sí, a mis 11 ya tenía ginecóloga. Esa fue la primera vez que escuché la palabra “endometriosis”. ¿La cura? Control de la natalidad. Desde ese día en adelante, tomé hormonas. La primera pastilla que probé me hizo sangrar durante 60 días seguidos. La edad de doce años es también cuando comenzó mi depresión. Empecé a luchar para levantarme de la cama. Me sentí fuera de mi cuerpo. Es más, me diagnosticaron un trastorno del estado de ánimo. Así pasaron los años hasta que un día decidí salir de mi carrera de abogada, perdiendo toda la motivación para prosperar. Finalmente me rompí y me quitaron el último DIU hormonal. Dejé los anticonceptivos.

Esto es lo que tengo que decir de los anticonceptivos

Creo que fue un gran invento. Permitió que las mujeres con enfermedades como el síndrome de ovario poliquístico y la endometriosis prosperaran. Además de ayudan con la planificación familiar. Pero eso no significa que tomar anticonceptivos sea para todas. Dejé los anticonceptivos a los 24 años, por primera vez en la mitad de mi vida, no tengo pensamientos intrusivos. Me siento más centrada. Me río, lloro y siento emociones que sentí por última vez a los once años. Y me ha abrumado la belleza de poder sentirme feliz y emocionada por mi vida. Mi cuerpo se va adaptando a la vida libre de hormonas y yo no podría estar más agradecida y feliz.

Afortunadamente, tengo una pareja que me apoyó en dejar de usar anticonceptivos. Si estás considerando hacer lo mismo y tienes una pareja monógama, deberían tener una conversación activa al respecto.

No es ninguna vergüenza priorizar la salud mental, y no todos los métodos anticonceptivos funcionan para todas las personas.

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