Un mes de sentadillas, el resultado fue…

La verdad es que hasta hace unos años, yo era una de esas chicas que decía “a mí no me gusta el ejercicio”. Sin embargo, un día tuve que tomar una decisión que cambió mi vida para bien. Comencé a ir al gimnasio porque ya no rendía igual en todas mis actividades. Así fuera en el tiempo que pasaba con mi familia, cuando veía a mi novio o al ir al trabajo. Lo único que quería era dormir. Fui con el doctor y me dijo que lo que necesitaba era ejercicio. Éste, además de hacerme sentir mejor, me ayudaría a moldear mi figura. En un principio sólo me dio risa, pero… luego de un mes de sentadillas comprobé que…

El ejercicio es vida

Poco a poco, comprobé que hacer ejercicio hace que me sienta mejor y con más ganas de todo. He vuelto a rendir más en el trabajo y la mejor parte se la está llevando mi cuerpo, pues mi cadera y mis piernas se están moldeando. Obviamente, para mejores resultados, me queda claro que el ejercicio no es lo único que importa. También la alimentación es básica.

Mes de sentadillas

La verdad es que siempre he sido una chica escuálida y jamás imaginé que podría llegar a verme como una chica con curvas, pero luego de un mes de sentadillas comprobé que sí era posible. Además de una serie de ejercicios con pesas realicé el reto de las sentadillas. El plan consiste en realizar squats sin interrupciones durante 30 días. Lo cambié un poco porque añadí un par de mancuernas para que el ejercicio fuera más efectivo. El primer día comienzas con 50 repeticiones, el segundo aumentas cinco repeticiones y al cuarto descansas. Los primeros tres días me sentí normal, sin dolor y obviamente sin algún resultado. Sin embargo, el cuarto día mis piernas y glúteos me dolían levemente. Así proseguí durante dos semanas en las que sentía una mayor tensión en los músculos tanto de piernas como de los glúteos. Procuraba ejercitarme por las tardes, después comía proteína. Además, en mi dieta diaria incluí el aguacate y las lentejas.

Últimas semanas

Sin importar qué comiera, comprendí que las proteínas no podían faltar si quería ver tan maravillosos resultados por semanas. Para ese entonces ya no me veía delgada como antes, tenía más definido mi cuerpo y mi flexibilidad era otra. Lo mejor es que también rendía más en el trabajo, con mi familia y en todos lados. Tras el mes, pude observar alguno cambios en mi cuerpo. El primero fue la resistencia física: podía caminar o correr durante largos periodos sin sentirme fatigada. Además, mis cuádriceps habían aumentado por lo que mis piernas y muslos se veían más anchos. En cuanto a mis pompis, estas tenían más volumen y se veían torneadas. Yo atribuyo estos resultados al ejercicio, la dieta y al uso de mancuernas.

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