Tomar alcohol todos los días no es normal

Comencé a beber cuando tenía 14 o 15 años, en las fiestas de mis amigas. La verdad es que al principio no lo consideraba algo de gravedad. Con el tiempo mi relación con el alcohol se convirtió en algo más. Durante mi adolescencia solo tomaba en reuniones y fiestas. Pero fue cuando salí de la Universidad que las cosas empeoraron.

Mi descontrol

Las fiestas de fin de semana acabaron, pero las tardes de chelas con  mi novio no. Al principio era solo una vez entre semana, pero con el paso del tiempo fue una acción de casi todos los días. La familia de mi ex novio es alcohólica en toda la extensión de la palabra. La verdad es que en mi casa nadie se toma más que una copita de vez en cuando. No obstante debo admitir que desde que comencé a tomar, nunca controle bien la medida. Tenía muchos problemas emocionales y poca fuerza de voluntad.

¡Ya no quiero tomar todos los días!

Durante mis 25 -26 años pasé una época muy oscura. Fue una de esas veces que no podía encontrarme a mi misma. Mi ex novio tenía muchos problemas en casa y no encontraba trabajo. La situación era muy deprimente. Se nos hizo fácil, convivir con un par de chelas. Todos los días que lo veía solía tomarme 2 tragos, el fin de semana un poco más. Me enojaba cuando mi ex no quería tomar conmigo, no quería ser la única bebiendo alcohol. Pero después fue al contrario, yo ya no quería tomar y le insistí en dejar de hacerlo. La razón principal era que no dormía para nada bien y por encima de todo ya no entraba en mi ropa.

No lo logramos

Fue una etapa muy dura, a decir verdad. Ambos teníamos muchas cosas en la cabeza y la única forma de relajarnos era mediante el alcohol. Comenzamos con terapia de reiki y las cosas mejoraron un poco. Sin embargo el querido alcohol ahí seguía. Mi relación termino y al poco tiempo encontré consuelo en el fondo de las botellas de vino tinto, los six de cerveza y en la mitad de las botellas de whisky. Trate de dejar este horrible hábito muchas veces. Hasta que deje de tomar tanto los fines de semana. Tomaba moderadamente, pero esto no quitaba mi alcoholismo. Al final seguía tomando una cerveza o dos al día.

Me puse a dieta

Al final de mi duelo decidí que ya era tiempo de verme bonita. Entonces fuí a que me pusieran a dieta y así acabe con un par de pastillas que no se podían mezclar por nada del mundo con alcohol. Esa fue mi excusa perfecta para dejar de tomar. Pase así un mes, sin tomar gota de alcohol. Estaba muy contenta conmigo misma. En un bote puse el dinero que me habría gastado en alcohol todos los días y con eso me compré varias cositas para usar.

Recaí

Salí con un chico que en la primera cita me llevó a un bar. Me dije que solo me tomaría una copa, pero acabaron siendo 7. Al día siguiente me eché a llorar, todo lo que había trabajado se me fue en solo una noche. Esa semana tuve otros 3 eventos sociales en los que también tome un par de tragos. Nada mortal, no hice desvaríos ni nada por el estilo. Pero me molestaba mucho el hecho de no poder decirle que no a la bebida.

Pedí ayuda

Comencé a ir a terapia. Aún sigo en ella, pero cada día mejoro un poco más. Estoy aprendiendo a controlar mis emociones y a no dejar que la ansiedad reine en mi mundo. Perdí muy buenas oportunidades por culpa del alcohol. Deje ir muy buenos amores por tomar de más y quede varias veces en ridiculo por pasarme de copas. Todo cambio cuando deje de normalizar el alcohol como una bebida que se puede ingerir diario. La verdad es que ningún cuerpo humano esta hecho para lidiar con ese tipo de tóxico ni ninguno otro todos los días.

Se que no soy la única que ha pasado por esto y sí te sientes atrapada por la bebida. Tienes una oportunidad de agarrar el volante de tu vida, aquí y ahora. No tiene nada de malo equivocarse, al final seguimos siendo seres humanos.

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