Tener FQ y enamorarte de alguien con la misma enfermedad es un martirio

Sólo quienes padecen FQ y quienes estamos a su alrededor sabemos el significado de estas dos letras. Antes de contarte esta trágica historia, te explicaré un poco sobre esta enfermedad para que entiendas de lo que hablaré. La fibrosis quística (FQ) es una enfermedad genética. Ésta afecta principalmente a los pulmones, aunque también daña al páncreas, intestino e hígado. Con esta enfermedad se genera mucha secreción espesa y pegajosa que va debilitando a los pulmones. Yo no padezco FQ, pero mi hermana sí fue diagnosticada con esta enfermedad.

Una vida que no es vida

Desde que era pequeña, mi hermana recibió mucha atención médica. En lugar de conocer diferentes sitios conocía más y más cuartos de hospital. Todo el tiempo tenía que vivir pegada a su oxígeno, sin importar a donde fuera. De hecho, en el hospital al que llegaba cada vez que se ponía mal, hay un piso especial para tratar a los pacientes con FQ. Cuando mi hermana empezó a hacer las cosas por sí sola, creyó que podría convivir con ellos, pero hay una regla muy clara: entre pacientes con fibrosis, no pueden acercarse menos de dos metros. ¿Por qué? Porque las partículas y bacterias vuelan y eso los hace vulnerables a ambos.

Mejores amigos

En ese hospital conoció a grandes amigos con los que compartía lo que podía a través de un vidrio o de una puerta. Si estaban de frente, tenían que estar separados a dos metros de distancia como mínimo y además debían usar sus cubre bocas. De entre todos esos amigos, hubo un chico y una chica con los que formó una gran amistad. Luego, al ir creciendo y con ayuda de la tecnología, recurrían a las vídeollamadas para estar “más cerca”. ¡Imagínate, se conocían de mucho tiempo y entendían perfecto por lo que pasaban! Así fue, hasta que ella cumplió 16 y llegó alguien que no esperaba a su vida…

Él, el más especial

Un día llegó un nuevo paciente al piso de FQ. En un principio, mi hermana no le dio importancia, de hecho pensaba que ese chico era petulante. Sin embargo, él no se dio por vencido y trataba de entablar algunas pláticas con ella. No es por presumir, pero mi hermana era muy inteligente y eso hacía que todos quisieran pasar tiempo cerca de ella. Él, poco a poco lo consiguió. Ella se empezó a sentir emocionada y le gustaba mucho todo lo que platicaba con él. De hecho, tanta fue la química, que los dos llegaron a hacer locuras con tal de pasar un poco de tiempo juntos.

La FQ no los dejó estar juntos

Ellos sabían perfecto la regla de no poderse acercar el uno con el otro por su enfermedad. Pero bien dicen que en asuntos del corazón nadie manda y sí, ellos se enamoraron. El poco tiempo que estuvieron juntos la pasaron muy bien. Sin embargo, un día mi hermana contrajo una infección en sus pulmones y no encontraron donador a tiempo. Los últimos días de mi hermana, los pasó en compañía de ese maravilloso chico que le hizo conocer lo que es el amor. Aunque ella siempre me dijo: “que feo es estar cerca de alguien que amas y ni siquiera sepas qué se siente su roce de piel”.

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