Síndrome del oficinista: ¿cómo combatirlo?

Al trabajar en una oficina, crees que estás a salvo. No estás realizando ningún trabajo que implique riesgo. No estás trabajando con electricidad, máquinas pesadas o con explosivos. Sí, suena lógico que creas que estar en una oficina es lo más seguro que puedes hacer. Sin embargo, en la actualidad han surgido muchas enfermedades como el síndrome del oficinista. Tal vez tú lo padezcas y no lo sepas, ¿quieres saber de qué se trata?

Síndrome del oficinista

También es conocido como síndrome de la oficina enferma o síndrome del edificio enfermo. A pesar de haber aumentado en los últimos años, fue reconocido por la OMS en 1982. La OMS lo definió como el fenómeno que se presenta en espacios interiores, en donde al menos 20% de sus ocupantes presentan una serie de molestias. Estos son irritación, dolor de cabeza, fatiga mental e hipersensibilidad inespecífica.

Causas del síndrome

El origen del síndrome reside en estar mucho tiempo sentados en una sola posición. Las personas que trabajan frente a una computadora son las que más lo padecen. También se presenta cuando hay mobiliario inadecuado o mal ubicado que no se adapte a las necesidades físicas. Incluso cuando las condiciones ambientales, de iluminación y ruido están fuera de un rango de confort. Si a eso le agregamos la mala alimentación, sin duda tu salud se ve en riesgo.

Malestares frecuentes

  • Molestia ocular, como ojo seco y problema de acomodación y fatiga visual.
  • Problemas musculoesqueléticos en el cuello, dorso y lumbar.
  • Várices y hemorroides.
  • Estreñimiento.

Para contrarrestar el síndrome del oficinista necesitas darte un descanso cada cierto tiempo. Eso te ayudará a estirarte y a cambiar tu postura. Además, debes comer bien y beber suficiente agua. No cuidar nuestra salud puede desencadenar un problema de salud crónico. Si estás sana, eres más productiva en lo que haces. No esperes a que se complique la situación al grado de ya no poder hacer nada.

Este video te puede gustar