Sentir demasiada empatía puede hacerte mucho daño

Si tú como yo eres una mujer que siempre trata de ponerse en el lugar del otro para entender qué está pasando con él, eso significa que eres empática. Es decir, tienes esa capacidad de ayudar a los demás cuando lo necesitan y eso es algo que pocas personas pueden hacer. Sin embargo, hay un trastorno que nos podría afectar: el síndrome de desgaste por empatía, ¿habías escuchado de él?

Antes que otra cosa, ¿qué es la empatía?

La Real Academia Española la define como la “capacidad de identificarse con alguien y compartir sus sentimientos“. Sin embargo, se sabe que hay tres diferentes tipos:

  • Cognitiva. Es cuando comprendes lo que el otro está pensando. Por ejemplo, cuando estás con tu amiga ella te lanza cierta mirada y sabes perfecto lo que eso significa.
  • Preocupación empática. Es la que la mayoría de las personas con empatía experimenta. Se trata de un tipo de preocupación en el cual te pones en los zapatos del otro y tratas de ayudarlo sin poner en riesgo tu propia salud emocional.
  • Contagio emocional. En este tipo de empatía nuestros sentimientos y las ganas de ayudar se ven demasiado comprometidas. Nuestra empatía nos orilla a hacer lo que sea con tal de proteger y salvar a quien estamos escuchando. Es este contagio lo que provoca el síndrome de desgaste por empatía.

¿Cómo me afecta preocuparme demasiado por los demás?

No está mal ser una persona sensible que se preocupa por quienes están a su alrededor. Lo malo viene cuando comienzas a sentirte abrumada por los problemas de los demás a causa de la empatía que sientes por ellos. Esto puede generarte fatiga prolongada, tristezas intensas, sentimientos de culpabilidad y estrés, con todo y los problemas que esto trae a la salud.

Síntomas del síndrome de desgaste por empatía

Hay tres síntomas muy característicos que sufre una persona cuando padece este síndrome:

  • Sientes los traumas de los demás. Cuando alguien te cuenta sus problemas, no solamente eres capaz de ver si está sufriendo o no. Comienzas a imaginarte lo que sucede y eso te abruma todo el día; incluso llegas a soñar con ese problema, como si te estuviera pasando a ti.
  • Ya no puedes relacionarte con otras personas. Estás tan metida en el problema de alguien más que no te es posible pensar en otra cosa. Esta situación te impide comunicarte de manera correcta con los demás. Estás irritable, triste y muy sentimental ante cualquier estímulo.
  • Estás ansiosa. Debido a que el problema de otros te está rondando la cabeza todo el tiempo, no puedes conciliar el sueño y tampoco logras concentrarte en nada más. Te sientes nerviosa todo el día y a veces no controlas tus ganas de llorar.

¿Qué hago si esto me está pasando?

Primero que nada, trata de evitar el contacto con la persona a la que quieres ayudar. Sus conflictos te están sobrepasando y necesitas poner distancia para no saber qué le está pasando. También es necesario que acudas a terapia psicológica con un especialista. Él sabrá cuál es la mejor manera para tratar tu empatía extrema y que puedas recuperar tu vida y hacerte cargo de ella.

Recuerda, no está mal tratar de ayudar a los demás, lo que no está bien es que en ese camino te pierdas a ti misma.

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