Remedios de mi abuela para no enfermarte cuando te diste una super empapada

En estos días de lluvia intensa hay mucha gente cuidándose de los resfriados. Eso me hace recordar a mi abuela que siempre tenía un remedio natural e infalible para todo. Cuando yo era pequeña, mi mamá me amarraba con varias capas de ropa para evitarme los resfriados. Claro que al final, siendo una niña, acababa corriendo y gritando solo en una playerita. Además, a mí me encantaba mojarme y aprovechaba cada lluvia para salir al patio, cosa que a mi mamá no le hacía nada de gracia. Pero tenía a mi abuelita que lo remediaba todo, aunque hubiese salido a jugar a mitad del diluvio.

Alcohol en los pies

Este remedio se supone que sirve para retener el calor del cuerpo. Después de darme un baño con agua tibia, para no cambiar de temperatura drásticamente, mi abuela me untaba los pies con tantito alcohol. Después, me metía en la cama o en el sillón y veíamos alguna película animada.

Jengibre

Este era mi remedio favorito sin duda. Los días que por alguna circunstancia me mojaba con la lluvia, mi abuelita preparaba té de jengibre. Me lo servía con unas gotitas de limón y una cucharada grande de miel de abeja. Este remedio sigue siendo para mí la receta infalible para no enfermarme en época de lluvias.

Un limón con bicarbonato

El único remedio de mi abuelita que detesto con el alma es este. Ella cortaba un limón por la mitad y colocaba encima algo de bicarbonato. Luego, me daba a chupar el limón con el bicarbonato. Sabe horripilante y claro que no es nada agradable. Sin embargo, es un buen remedio cuando empiezas a sentir la garganta rasposa o con cosquillas.

Té de gordolobo con miel

Este té de gordolobo no sabe delicioso; sin embargo, es buenísimo cuando te diste un chapuzón de lluvia. Mi abuela hervía leche y le echaba tres ramitas de gordolobo. Esta planta da unas florecitas algodonadas blancas. Dejaba hervir el agua y a veces le añadía un poquito de canela. Después lo servía con tantita miel. El gordolobo casi no sabe si le pones miel. Con dos tazas de este té tienes para no enfermarte en un largo rato. Cuando era una niña casi no me enfermaba gracias a los remedios de mi abuela.

Pero, sobre todo, gracias a su actitud

Mi abuelita estaba en contra de las tontas creencias de muchas mamás. Ella nunca fue la típica mamá que gritaba a  sus hijos por no ponerse un suéter. Tampoco creía que salir a la lluvia te fuese a enfermar. Ella siempre me ha dicho que las enfermedades están en nuestro estado de ánimo y en nuestra cabeza. Si pasas tu vida pensando que mojarte en la lluvia enferma, estas predispuesta a enfermarte. Quizá ese es el motivo por el que, hasta la fecha, nunca me he enfermado con la lluvia, ni por no usar suéter cuando hace frío. Yo lo creo firmemente.

¿Conoces más remedios para no enfermarte?

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