Mi mamá sufría esquizofrenia y fue una de las cosas más difíciles que tuve que pasar

En más de una ocasión hemos escuchado el término <esquizofrenia>, pero no todos sabemos de lo que se trata. He escuchado que algunos dicen “ah sí, la gente loca, la que oye voces”. Es muy fácil juzgar, pero sólo quienes tenemos a alguien con esa enfermedad, entendemos la otra cara de la moneda.

Un diagnóstico alarmante

Yo era muy pequeña cuando diagnosticaron a mi madre con esquizofrenia. Antes de eso, sabíamos que mi bisabuela también había padecido la misma enfermedad, pero no sabíamos que podía ser algo genético. Cuando dieron el diagnóstico de mi madre, nos explicaron que podía ser por el antecedente. Además, nos dijeron que las generaciones posteriores también pueden estar en peligro. Eso significa que yo o mis hijos podrían estar en riesgo.

¿Qué es la esquizofrenia?

El médico nos explicó que se trata de una enfermedad cerebral grave en la que el enfermo puede escuchar voces en su mente. También pueden pensar que toda la gente a su alrededor quiere hacerles daño. Hay veces en las que lo que dicen no tiene sentido y por ende, con el paso del tiempo y el daño, el cuidado personal es casi imposible. Las alucinaciones, los delirios o la complicación de organizar los pensamientos también pueden suceder.

¡No te vayas mamita!

Hay quienes dicen que cuando muere un ser querido, es lo peor que puede pasarnos. Sin embargo, cuando mi mamá empezó a mostrar los síntomas de la enfermedad, poco a poco se iba de nosotros, incluso aunque la tuviéramos a centímetros de nosotros. Su cuerpo estaba ahí cerca, pero su mente no. Ya no nos reconocía, ya no podíamos entablar charlas coherentes con ella. Sólo podíamos abrazarla o besarla de vez en cuando.

Momentos de lucidez

A pesar de que la mayor parte del tiempo parecía que estaba desconectada, había momentos en los que la lucidez volvía a su mente y nos decía cosas realmente sorprendentes. En esos momentos, aprovechábamos para decirle todo lo que fuera posible para que quedara al menos unos instantes en su mente. Luego de eso, la volvíamos a perder y así era todo el tiempo. Poco a poco se fue deteriorando. Era peor que verla muerta y recostada en un ataúd. Todos los días iba muriendo algo en ella y eso era lo más difícil para todos los que la amamos.

Hasta siempre

Luego de lidiar varios años con la esquizofrenia, mi madre partió hacia el más allá. Sin embargo, a nosotros desde mucho tiempo antes ya nos estaba preparando. Cada día la sentíamos más lejana de nosotros. Era doloroso verla y querer abrazarla y no poder hacerlo porque ella no nos reconocía y se ponía a la defensa ante nosotros. También lo era porque ya no recordaba lo que le decíamos o porque a la gente que conocía recientemente, no la tenía en su mente. Además, todos quedamos en la expectativa de saber quién podría ser el siguiente afectado por la genética.

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