Mi historia de terror con los anticonceptivos hormonales

 Siempre he tratado de tener en orden todos los aspectos de mi vida sexual. Por ello desde hace algunos años elegí utilizar anticonceptivos hormonales. Al inicio parecía haber sido la mejor decisión; sin embargo, tras cierto tiempo mi cuerpo comenzó a sufrir las consecuencias. Esta es mi historia de terror con los anticonceptivos hormonales. Después de leerla tal vez consideres usar un método anticonceptivo de barrera.

Métodos de barrera

Al inicio de mi vida sexual comencé a utilizar anticonceptivos de barrera como el condón femenino, masculino y las tiras de látex. En general nunca tuve problemas con ellos. El único inconveniente que llegué a tener fue el deslizamiento del condón masculino. También, en una ocasión o dos, se rompió y tuve que acudir a la píldora de emergencia. Otro aspecto que no me convencía del todo era el tema de la sensibilidad. La verdad es que no es lo mismo sostener relaciones con y sin condón; no obstante, me daban miedo los métodos hormonales, por lo que seguí usando condón por unos años más.

 Implante subdérmico

Cuando entré a la universidad surgió la posibilidad de usar el implante subdérmico. La verdad es que al inicio no me parecía una buena idea, pero tras algunas sesiones informativas decidí utilizarlo segura de que era la mejor opción. Me implantaron una varilla flexible que liberaba hormonas derivadas de la progesterona. Estas hacían que el moco cervical se espesara y también inhibían la ovulación. ¿Se dan cuenta de todos los procesos que ello implica? Pues yo no, pensé que era seguro; sin embargo, los efectos secundarios no se hicieron esperar:

  • Sangrado abundante durante los primeros dos meses.
  • Mareos constantes.
  • Tenía brotes de acné o sarpullido cuando estaba nerviosa o estresada.
  • Después de los primeros dos meses tuve amenorrea o sangrados ocasionales.

 Tiempo después los síntomas aminoraron y durante los tres años que lo tuve no presenté mayores complicaciones, o al menos eso pensé.

Se me ocurrió decirle “hola” al SIU

Cuando termino la vida útil de mi implante estuve al menos un par de meses libre de hormonas. Sin embargo, se me ocurrió utilizar el sistema intrauterino (SIU). Una de mis amigas lo estaba usando y me aseguró que era cómodo y efectivo. Así que fui con el ginecólogo para platicar acerca del SIU. Tras una larga plática informativa, decidí colocármelo y créeme, no había conocido el dolor hasta entonces. Durante dos meses tuve cólicos muy fuertes, por lo que el médico me recetó algunos medicamentos para soportar el dolor. Mi útero no se acostumbraba a la presencia del SIU. Fuera de eso no tenía ninguna otra molestia, hasta que me sucedió lo peor…

Los riesgos de abusar de las hormonas

Durante una revisión de rutina me encontraron lesiones causadas por el SIU. Obviamente, me recomendaron quitarme el dispositivo. Pero el asunto no acabó ahí. Tuve que hacerme diversas pruebas para conocer el daño que las hormonas le habían hecho a mi cuerpo. Incluso me sometí a una mastografía para ver si había algún quiste o bolita provocada por el exceso de hormonas. Ahora mi cuerpo tendría que afrontar la falta de las hormonas y esperar al menos un año para que mi ciclo menstrual se regulara. Tras ello pienso que la anticoncepción no vale más que mi salud en general, al menos no para someterme a un tratamiento de hormonas tan fuerte. Lo mejor es utilizar condón siempre; además, ya se está desarrollando la píldora masculina. Esta no solo será una nueva opción para cuidarnos, sino que involucrará a los hombres en la salud sexual y reproductiva de un modo más íntimo. Por todo lo que pasé, te recomiendo mil veces mantenerte lejos de las hormonas. De ser posible, solo usa condón. No hay nada más feo que perder tu salud por usar mal los métodos anticonceptivos.

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