Nadar después de comer, ¿sí o no?

Estoy casi segura de que a ti, así como a mí, de pequeña te decían que no podías nadar después de comer. Aunque hiciéramos berrinche o cara de gatito triste, nunca nos hicieron caso. Decían que era malo para nuestra salud, pero no sabíamos  por qué.

Tortura infantil

Cada vez que escuchábamos “no te puedes meter al agua, acabas de comer”, era como un modo de tortura infantil. El acceso a la alberca o al mar estaba negado, sin excepción alguna. Incluso si llorábamos, no había ninguna consideración hacia nosotros. Hay que dejar algo en claro,  nuestros padres no lo prohibían por malvados. No había ningún afán por hacernos sentir mal, aunque nosotros lo sintiéramos así. Más bien se trataba de protegernos ante un “peligro” del que no teníamos idea.

¿Es buena idea nadar después de comer?

Si nadas inmediatamente después de comer, corres el riesgo de sufrir “corte de digestión” o hidrocución. Es una especie de shock provocado por el cambio de temperatura brusco ante el contacto de la piel y las vías respiratorias con el agua fría. Esto puede causar problemas en la respiración y en la circulación sanguínea. Después se acelera el corazón y hay riesgo de sufrir un paro cardiorespiratorio.

¿Cuánto debo esperar?

De acuerdo a la creencia de nuestros papás, tenían que pasar alrededor de tres horas para poderte meter a la alberca. Eso es un mito con el que vivimos por mucho tiempo. En realidad lo único que necesitas hacer, es entrar poco a poco al agua. Primero mete tus pies, luego las piernas, el vientre y así poco a poco hasta que todo tu cuerpo esté dentro. ¿Listos para la diversión?

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