Me diagnosticaron un tumor hepático como consecuencia de tomar pastillas anticonceptivas

Nadie imagina que a tan corta edad pueda ser diagnosticada con algún problema relacionado con el cáncer, problemas cardíacas o tumores. La realidad es que pensamos que esas cosas son sólo para gente mayor; pero la realidad es otra. Hace dos años fui diagnosticada con un tumor hepático. ¿La causa? Tomar pastillas anticonceptivas por mucho tiempo. 

Todo cambió de un día para otro

Recuerdo que una tarde estaba tan tranquila, tirada en el sillón viendo una serie con mi madre. En ese momento no imaginaría que algo malo estaba a punto de ocurrirme. Al llegar la noche, estando acostada en mi cama, comencé a sentirme mal. Comencé a sentir un dolor estomacal que no puedo explicar. Lo que sí puedo decirte, es que era un dolor que me mantuvo tumbada en la cama, en posición fetal y al borde de los gritos y las lágrimas. Durante todo ese tiempo, cada vez que me movía un poco para ponerme de costado, comenzaba a vomitar, algo así como en la película del exorcista. 

Sentí que no pasaría de esa noche

Debo reconocer que me dio mucho miedo, sentí que moriría ahí, en mi cama y con ese insoportable dolor. Mientras pasaban esas ideas por mi mente, también pensé que el dolor era ocasionado a causa de mi vesícula biliar. Logré llegar a la mañana siguiente y le pedí a mi madre que fuéramos a urgencias. Necesitaba saber qué estaba pasando conmigo. En el hospital me ingresaron en urgencias y me realizaron análisis de sangre y ecografías, para descartar cualquier problema. En el estudio de sangre se comprobó que tenía un coágulo sanguíneo, causado con mucha probabilidad por el uso a largo plazo de anticonceptivos. ¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡Quééééééééééééééé!!!!!!!!!!

Tomografía

Pensé que meterían una sonda o algo parecido para extraer el coágulo; pero no fue así. Mis ilusiones de irme ese mismo día a casa quedaron derrumbadas, aplastadas y enterradas. El médico regresó y mi diagnóstico no era nada alentador. Me dijo que mi TC había arrojado que tenía un tumor del tamaño de una naranja en mi hígado. Los doctores tenían dos teorías: podía ser un adenoma hepático o un tumor hepático epitelial benigno (causado por el uso excesivo de anticonceptivos orales). Para saber de qué se trataba tuvieron que hacerme una resonancia magnética y biopsia.

Cómo tratar un tumor hepático

Luego de la biopsia el médico me dijo que mi tumor podía disminuir si yo dejaba de consumir píldoras (lo había hecho desde la adolescencia). Al salir del hospital, me estuvieron monitoreando cada tres meses. Al acudir a mi siguiente resonancia, el tumor se había reducido 3 centímetros. A la siguiente resonancia, ya tenía menor tamaño. El médico me ha alentado a que para la próxima resonancia, en un año, el tumor ya no estará, o al menos ya será casi imperceptible. 

Tal vez he notado algunos contras de haber dejado la píldora: acné, mal humor, desajuste hormonal. Pero prefiero eso mil veces al miedo que me causa el tumor hepático. Si deseo tener un bebé más adelante, debo tener control por parte de los médicos. No es cuestión de que sólo diga “ah, quiero embarazarme y ya”. En mi condición no es factible. Créeme, yo soy afortunada, pero muchas otras chicas no han tenido la misma suerte que yo.

Cuando decidí escribir esto, no lo hice con la finalidad de espantarte, sino más bien de que tomes la consciencia necesaria. Sólo te pido que te cuides, que tomes en serio la importancia de tu salud. Quiero que aprendas a escuchar a tu cuerpo y que cada vez que sientas algo raro en tu ser, no dudes en ir al médico cuantas veces sea necesario.

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