La hora en que comes puede afectar la grasa que acumulas

Por años hemos determinado nuestras horas de comida de acuerdo a estrictos horarios que nos imponen las instituciones como la escuela y el trabajo. ¿Será que este horario al cual nos someten en realidad nos están perjudicando? ¿La grasa que acumulas tendrá que ver con la hora?

“Nos quitaron el tiempo y nos dieron el reloj”: Abdullah Ibrahim

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En el pasado, los seres humanos no estaban tan al pendiente del tiempo. No existían los horarios las agendas o los relojes. Solo nos regíamos por el sol y las estaciones. Cuando llegaron a nuestro mundo los primero relojes, los horario empezaron a ser de gran importancia. Con la Era Industrial, las fábricas establecieron horarios específicos para que los turnos de los trabajadores fueran productivos. La cadena de montaje no podía detenerse por el sol o las estaciones, sacrificamos el tiempo para obtener eficiencia.

Cada persona tiene un reloj interno

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Todos tenemos un reloj interno que regula nuestro cuerpo. Este reloj sirve para recibir estímulos externos y mantenernos a la hora. El principal estimulo que recibe nuestro cuerpo es la luz. Es por esto que nos adormecemos al oscurecer. De hecho, nuestro estómago, páncreas e intestino también tienen su propio reloj. El estilo de vida actual impide que los ciclos naturales de nuestro cuerpo funcionen correctamente, ya que estamos limitados a lugares con luz artificial. En consecuencia, la grasa que acumulas tiene mucho que ver con el horario en el que comes.

Cómo deberíamos usar los ciclos naturales

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Se dice que aumenta la grasa en nuestro cuerpo cuando no restringimos el acceso a la comida. Es decir, si estamos en constante contacto con los alimentos, el estímulo es demasiado fuerte como para controlarlo. Por otra parte, deberíamos comer únicamente cuando hay luz según un  estudio que indica que limitar los horarios de comida durante la semana mantiene la regulación del ciclo natural de alimentación.

Esto se refiere  que tenemos una ventana de 9 a 12 horas de alimentación, que puede cambiar  sábado y domingo. Dos días no afectarán el ciclo que se estará recuperando poco a poco. Comer fuera de estos tiempos hace que la grasa que acumulas sea más que la que deberíamos.

La luz artificial y el acceso constante a la comida han expandido la ventana de alimentación.  Desayunamos antes del amanecer y seguimos comiendo horas después del atardecer. De acuerdo a esta información, deberíamos extender los períodos de ayuno durante la noche, cenando antes o desayunando más tarde. Por supuesto esta suposición se ha probado en ratones de laboratorio, obteniendo buenos resultados. Sin embargo, pocos son los pacientes que han decidido procurar los ciclos naturales, puesto que nuestra vida corre en torno a una sociedad eficiente que necesita de ciertos horarios para trabajar y alimentarse. Finalmente, nunca es malo conocer la información acerca de cómo deberíamos respetar nuestra naturaleza. La realidad es que seguir con los horarios para no engordar es prácticamente imposible para quien lleva una vida tan agitada y con estrés.

La decisión es tuya, aunque debes recordar que lo principal es comer sanamente. El horario natural realmente no influirá demasiado si comes demasiado o consumes chatarra. Sigue una dieta balanceada y haz un poco más de ejercicio, eso ayudará a que la grasa que acumulas sea menos.

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