Cómo impacta la violencia de tu entorno

En el mundo entero niños, jóvenes y adultos vivimos en un entorno violento. Este tiene un fuerte impacto e influencia sobre todos nosotros. Estamos pasando por tiempos en los que la violencia ha dejado de sorprendernos, pero nos sigue doliendo. Suena contradictorio, ¿no?

La violencia comunitaria

La violencia comunitaria se refiere a la indirecta que nos rodea. Algunos con más suerte que otros, son criados o viven en un ambiente más armónico y tranquilo. Esto significa que están menos expuestos a ella. En cambio, existe el otro extremo en el que se es testigo día a día de lo que pasa en sus calles o en su casa. La violencias comunitaria se manifiesta mediante crimen, delincuencia, guerra, hablar de violencia, ser testigo o víctima de un acto violento. Es decir, son situaciones de violencia de la comunidad en la que te encuentras.

 Los estudios indican que las zonas más afectadas son las urbanas más pobres, aunque ninguna se queda exenta. ¡Qué frustración!

“La violencia engendra violencia”

Es cierto, ¿no? Cuando naces en un ambiente violento, inevitablemente te vuelves así porque aprendes a vivir con ello y te parece normal. Las investigaciones han demostrado que ése es el impacto de estar expuesto a la violencia. Por ejemplo, niños que han estado rodeados por situaciones de delincuencia, violencia intrafamiliar o abuso infantil, se vuelven violentos. Además, estos factores contribuyen a que niños y adolescentes tengan problemas de salud mental. La depresión, ansiedad, trastorno de estrés postraumático (PTSD) son las enfermedades más frecuentes entre ellos.

El impacto es sobre el desarrollo neurológico, físico, emocional y social. Los niños, por ejemplo, sufren de dificultad de adaptación.

Estado de alerta permanente

Por naturaleza, el ser humano reacciona antes estos estímulos violentos. Su respuesta es de defensa y fuga, es decir que cuando el cuerpo está expuesto a la violencia, se pone es estado de alerta. Entonces de tanto escuchar noticias terroríficas, de pronto nos  da miedo y nos quedamos en ese estado. Así, al salir a la calle, al llevar a los niños a la escuela, lo hacemos con miedo y paranoia. Este miedo activa el aparato de respuesta al estrés en el sistema nervioso central. Así que el problema se agranda porque no hay regulación en nuestro cuerpo. Por lo tanto se crea el marco perfecto de problemas de salud mental, teniendo percepciones distorsionadas y problemas de comportamiento (en los pequeños es más común).

¿No te parece terrible? Entonces yo creo que, si ya estamos en un mundo tan violento del que parece que no hay escapatoria, no dejemos que nuestro entorno en casa sea igual. Debemos procurar que nuestro hogar sea un sitio para estar a salvo de todo. Que nuestro hogar sea nuestro castillo, sobre todo cuando hay niños en él. Podemos hacer una gran diferencia, ¿no crees?

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