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He tomado dos litros de agua por una semana consecutiva y así me estoy sintiendo…

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En más de una ocasión has escuchado que para tener un estilo de vida saludable, necesitas beber dos litros de agua. Sin embargo, en mi caso, ha sido un problema, pues debo aceptar que el agua no me gusta. Ya sé que suena extraño, pues en más de una ocasión me han dicho que eso no puede ser posible. Es extraño porque no tiene olor o sabor, pero simplemente no me gusta.

Desde pequeña

Esa situación problemática con el agua ha sido así desde que era pequeña. Recuerdo que mi mamá me decía que tomara agua simple o me enfermaría. La cuestión es que como no me gusta, optaba por tomar agua de sabor o jugos. Los refrescos no son mis mejores amigos, así que poco sé de ellos. Muchas veces trataron de convencerme de tomar agua, mucha agua, todos los días. Nadie tuvo éxito. Incluso mi mamá me advirtió que el daño no sólo sería en mis riñones.

Un verdadero reto

Desde pequeña he tratado de beber dos litros de agua por día, pero no había conseguido mi objetivo. Lo hacía uno o dos días y sentía que ya no podía más, por la incomodidad de tomar agua sin sabor. Así, muchas veces traté de tomar agua y hacerlo parte de mis demás hábitos alimenticios. Jamás obtuve los resultados que deseaba, pero no dejé de intentarlo. Además, con el paso del tiempo, me di cuenta de que no tomar agua no sólo podía dañar mis riñones, sino también mi piel.

La importancia de beber dos litros de agua

Después de muchas veces de que trataron de convencerme de tomar suficiente agua, acepté tomar el reto por y para mí misma. No se trataba de complacer o convencer a nadie de nada. Finalmente el beneficio era para mí. Obviamente iba creciendo y la vanidad se apoderaba de mí. Debo ser sincera al decir que empecé a notar que mi piel se veía o sentía diferente, pero jamás lo relacioné con tomar o no suficiente agua. Mis piernas se veían opacas y la mayor parte del tiempo me daban comezón.

Hidratación total

Fui al médico y le comenté lo que pasaba y me explicó que esa sensación era porque mi piel no tenía suficiente hidratación. Me explicó que me hacía falta tomar dos litros de agua cada día para ayudar a que mi piel se mantuviera en buenas condiciones. La verdad me preocupé un poco por la apariencia de mis piernas y fue así como empecé a tomar agua. Los primeros días fue complicado, pues no estaba acostumbrada. Además, iba muy seguido al baño, pero incluso mi pipí se limpió de toxinas por la ingesta de agua. Ahora mis piernas lucen hermosas y el hábito de beber agua ya está incluido en mi vida.


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