Fui con un mal veterinario y mi mascota casi…

Sin duda, una de las enfermedades más dolorosas que tuve que pasar fue la de mi mascota Zeus.  Es un perro pitbull de casi tres años de edad, muy tranquilo y sano hasta hace unos meses…  Se contagió de una enfermedad muy común que pudo tratarse de forma inmediata. Sin embargo, el veterinario que lo atendió nos dio un mal diagnóstico que casi nos hace perderlo. Te cuento un poco más.

Lo que significa una mascota en nuestra vida

Nuestras mascotas son más que eso, son compañeros de vida. Por eso siempre procuramos su bienestar como ellos a su modo lo hacen con nosotros. Entonces, tenemos que procurar llevarlo con un buen veterinario. Él tendrá un control acerca de su vacunación, desparasitación o alguna enfermedad crónica. En este sentido la medicina veterinaria cada vez tiene más estudios y fármacos para cuidar a los animales. Sin embargo, no sabemos cómo identificar a un buen doctor. Con base en mi experiencia te puedo dar estos consejos.

  • Un buen veterinario tiene un trato digno hacia los animales. Una persona que ama su profesión siempre hace su labor de la mejor forma posible. Por eso es lógico que un buen veterinario trate con dignidad y paciencia a los animales que trata, pues sabe que son seres vivos.
  • Te explica exhaustivamente la enfermedad que tiene tu mascota. No me refiero al veterinario que te dice términos inaccesibles, sino a aquel que busca el mejor modo de explicarte qué sucede. De esa forma se asegura que has entendido tanto lo que implica la enfermedad como el tratamiento.
  • Es honesto en todo momento: Jamás te da falsas expectativas en cuanto al tratamiento o la enfermedad que tiene tu mascota.

Esto fue lo que sucedió cuando fui al veterinario

Mi pequeño comenzó a perder el pelo de la piel en pequeñas zonas circulares. Además sufría de comezón pues se rascaba y lamía con desesperación. Durante esos días comenzó a vomitar y le dio una especie de conjuntivitis. Lo llevamos de inmediato al veterinario con miedo a cualquier diagnóstico. Ya en el consultorio, bastó con que bajáramos a Zeus del carro para que el veterinario nos dijera que tenía sarna. Mi corazón se hizo chiquito, fue peor cuando nos dijo que también tenía una infección en las vías respiratorias. Nos dio un tratamiento muy fuerte contra la sarna, también gotas para los ojos y muchas inyecciones.

Segundo diagnóstico

 

El pequeño seguía enfermo  y cada vez peor. Por su parte, el veterinario nos dio un segundo diagnóstico. Dijo que tal vez había tragado algo y nos envió a sacarle placas. En esas placas no salió algo raro, por tanto, dijo que tal vez se había tragado su intestino. Sí así como lo lees. Por nuestra parte, no podíamos más y decidimos hacer lo que desde el principio debíamos: cambiar de veterinario…

La mejor solución

Con el nuevo veterinario todo fue diferente desde el inicio. Él nos explicó que no se trataba de sarna sino de una alergia. Esta podía ser al alimento, a la tela de la cama del perro o a algún detergente con el lavamos el suelo. Además, nos explicó que tenía moquillo, por ello, la conjuntivitis, el vómito y la debilidad. Después internó a Zeus y durante dos semanas estuvo bajo su cuidado. Pasado ese tiempo nos dijo que era muy importante que se sintiera cómodo, pues así se recuperaría más rápido. Por tanto, volvió a casa y sólo íbamos dos veces por semana a ver al veterinario para ver el avance. Ahora Zeus está bien y sigue recuperándose lentamente. No me imagino qué hubiera sucedido de no cambiar al veterinario. Tú evita estos problemas y acude a un veterinario confiable.

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