Estas son las razones por las que tienes que dejar gatear a tu bebé

Cuando tu bebé comienza a gatear se te encienden un montón de emociones en tu corazón. Te sientes tan orgullosa de tu bebé, que quieres reír, llorar y emocionarte al mismo tiempo. Sin embargo, también sientes un poco de nostalgia, pues sabes que esta creciendo muy rápido y no quieres eso aún. Sí lo sé, todas las mamás somos así, ¿quién lo diría? No aguantamos esas noches de desvelo, pero al ver que tu hijo crece quieres que vuelva a ser un bebé para que puedas cargarlo en tus brazos. Lamentablemente, algunas mamás se aferran a esa idea que no dejan que su bebé aprenda a gatear y este es un aprendizaje importante para él. Quiero compartirte algunas razones por las que tienes que dejar gatear a tu bebé. Créeme, es más sano de lo que crees, ¡te lo aseguro!

Conecta los dos hemisferios cerebrales

Al gatear, el bebé conecta los dos hemisferios cerebrales permitiendo que sea capaz de crear rutas de información para desarrollar otras funciones cognitivas. Es una buena forma de aumentar su desarrollo, además de una buena alimentación y los mejores cuidados.

Permite el enfoque de los ojos

Cuando tu bebé gatea, se da cuenta de donde tiene que colocar las palmas de sus manos y sus rodillas para mantenerse en equilibrio mientras se mueve. Sus ojos se fijan a una corta distancia para llegar a ese punto con sus nuevos movimientos. Además, el gateo es un buen ejercicio muscular para los ojos del bebé. De hecho, se dice que el 98% de los niños con estrabismo no gatearon cuando eran bebés.

Lo ayuda a adaptarse al mundo que lo rodea

En serio, tu hijo quiere conocer el mundo y explorar más allá de sus límites. No puede hacerlo si está acostado en la cuna todo el tiempo o solo cuando lo cargas para llevarlo a un lugar a otro. Gatear le permite explorar el lugar con sus propios ojos y sentirlo con las palmas de sus manos.

Lo ayudará en su futuro

Gracias al gateo el bebé va desarrollando la coordinación cerebral ojo-mano. Así se establecerá entre ambos una distancia similar a la que más adelante habrá entre ojo y mano cuando llegué la hora de leer y escribir.

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