Embriones congelados: todo lo que debes saber acerca de ellos

Si hablamos de fertilidad, hay rincones que aún se desconocen. Entre ellos está el de los embriones congelados, de los que seguro no habías escuchado hablar, como yo. Al escuchar este concepto, es posible que imagines vitrinas llenas de frascos o refrigeradores enormes en donde los guardan. Mejor vamos a explicarlo antes de que surjan más dudas.

¿Cómo viven los embriones congelados?

No viven en paredes llenas de armarios, ni en paneles colocados en diferentes habitaciones. Distinto a lo que se cree, los embriones congelados son microscópicos, por lo que realmente ocupan muy poco espacio. Simplemente en un contenedor hay espacio para 10000 embriones. Los tanques donde se guardan se marcan de diferentes colores para distinguir a cada familia. A esas barritas de plástico se les llama pajuelas y en cada una puede haber 1, 2 o 3 embriones. Con pequeñas etiquetas colocan códigos de identificación. De esta forma cada familia tiene su combinación de colores y códigos.

Etapas de congelamiento

 Pueden congelarse desde el día de la fecundación, cuando aún son células. También pueden ser congelados cuando han pasado cinco o seis días, estando en estado de blastocisto. Incluso si las células se rompen dentro de la membrana, mejor conocido como eclosión del blastocisto, pueden congelarse. Después de ese momento, ya no puede haber embriones congelados.

¿Cómo se congelan?

El congelamiento dura unas horas, durante las cuales se pone a nadar a los embriones en una solución crioprotectora. La solución es para impedir la formación de cristales de hielo y se aspiran con suavidad hacia el interior de las pajuelas. Se preparan máquinas congeladoras donde la temperatura va bajando progresivamente hasta llegar a -196° centígrados. Luego se introducen las pajuelas en contenedores llenos de nitrógeno líquido.

Vitrificación

Es un nuevo sistema que tarda menos tiempo en pasar de 37° a -196° centígrados. Los embriones quedan convertidos en un material sólido que se parece al vidrio. Este sistema surgió como una opción, ya que la congelación tradicional no funcionaba con los ovocitos. Hay que recordar que los ovocitos son una sola célula que si se daña no puede repararse.

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