El ácido fólico no es solo para las embarazadas, ¡te digo por qué!

Seguro en más de una ocasión has escuchado hablar sobre el ácido fólico y la primera imagen que viene a tu mente es la de una embarazada. Sí, en efecto, esta sustancia ayuda a que la madre tenga los nutrientes necesarios para que el bebé nazca bien. Pero no sólo es bueno para las embarazadas, sino para todos nosotros. ¿Quieres saber por qué?

Importancia del ácido fólico

Las espinacas lo poseen, pero se ha aislado de ellas para hacer comprimidos. Su importancia es mucha, pues es una vitamina esencial para que el desarrollo fetal, al igual que la formación del ADN, las sustancias químicas clave para el cerebro y sistema nervioso. La vitamina B9 es importante para los bebés, sí, pero también es necesaria para todos los demás.

¿Solo para las embarazadas?

Es cierto que su relación con la gestación es importante, pues previene defectos del tubo neural (problemas en cerebro o médula espinal). Incluso se recomienda ingerirlo desde antes, si la mujer está buscando tener un bebé. De esa manera se previenen los abortos involuntarios o el aumento de presión arterial causante de eclampsia.

Consumo de B9

Además de las embarazadas, todos debemos tomar vitamina B9, pues ayuda a que nuestras células se protejan. Ayuda a prevenir enfermedades degenerativas y cardiovasculares. Evita la anemia, controla la hipertensión y reduce la probabilidad de cáncer de colon. El ácido fólico también mejora el crecimiento celular de los tejidos. Si consumes vitamina B9 notarás que tu cabello brilla más, tiene más volumen porque los folículos se estimulan.

Es importante dejar en claro que la dosis de consumo depende de la edad y el estado fisiológico. A partir de los 16 años se recomiendan 400 microgramos, las embarazadas necesitan 600 y las que amamantan 500 microgramos. No tener los niveles adecuados de vitamina B9 afecta la fertilidad, pérdida de la memoria, etc. La vitamina es hidrosoluble, por lo que no se queda mucho tiempo en el cuerpo y es necesario su consumo frecuente. Agregar hígado de pollo, espinacas, frijoles, brócoli, tomate, papa y coliflor a tu dieta te aportarán la dosis que necesitas.

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