Dolores crónicos y su relación con las emociones

En ocasiones puedes percibir ciertos dolores que aparecen de forma aparentemente inexplicable. No importa a cuántos doctores consultes, siempre te dicen que no tienes ninguna enfermedad. Sin embargo, sí existe una razón por la que experimentas estos dolores repentinos: son la manifestación de conflictos emocionales no resueltos. Sí, así como lo lees, los problemas emocionales que no son atendidos terminan afectando diversas partes del cuerpo y se evidencias de forma física. Por tanto, es muy importante que acudas con un especialista y descartes esta posibilidad.

Los dolores crónicos deben ser atendidos

La verdad es que muchas personas suelen ignorar sus emociones lo más posible. Piensan que de esa forma todo estará bien y podrán seguir con sus vidas como siempre. No obstante, todos esos problemas buscan la forma de llamar la atención para ser atendidos. Una de las maneras más comunes es manifestarse mediante diversos dolores. Estos no son intensos, pero sí persistentes y localizados, es decir cada cierto tiempo te duele un brazo, una pierna, la cabeza, el cuello, etc. La única manera de ponerle fin a este padecimiento es  acudir con el terapeuta y descubrir la causa. Sin embargo, a muchas personas les incomoda la idea de consultar a un profesional. La verdad es que es muy liberador y poco a poco aprendes a controlar y a interpretar tus emociones.

Dolor de espalda

Uno de los dolores más comunes es el de espalda. Aqueja con frecuencia a las personas pasan mucho tiempo sentadas. También es posible que aparezca si has cargado objetos demasiado pesadas o de una forma incorrecta. Sin embargo, cuando esta sensación se relaciona con un dolor emocional, el asunto es un poco más complicado. Los terapeutas aseguran que se trata de muchas responsabilidades no cumplidas y que te están agobiando.

 En cuanto a los dolores de cabeza

A menudo puedes experimentar dolores de cabeza por diversas causas, entre ellas la falta de sueño, la falta de comida o el estrés en exceso. Sin embargo, se trata de cosas que no has dicho. En este sentido puedes tener bastantes problemas con ciertas personas, pero prefieres evitar el tema. No obstante, estos conflictos se quedan dando vueltas en tu cabeza, y es posible que la garganta comience a dolerte.

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