La alimentación intuitiva me ayudo a dejar las dietas

Cómo cualquier otra chica sucumbí al mundo de las dietas hace un año. La verdad es que muchas veces en mi vida intente hacer dieta pero con mi actividad física diaria era imposible comer solo lechuga. La verdad es que siempre he comido saludable, pero llego una época de mi vida después de terminar con una relación, la depresión, me llevo a pesar 10 kilos más de los que debería. Te voy a contar como llegue a la alimentación intuitiva.

Fui con un bariatra

No puedo decir que me fue mal, la verdad es que fui muy disciplinada. Además duplique las horas que ya pasaba en el gimnasio. La primera vez que me vio el bariatra no podía creer que estuviera en sobrepeso. Porque mi cuerpo es super noble y en realidad cuando subo de peso no se me nota demasiado. No obstante llevaba ya varios meses queriendo regresar a mi cuerpo de siempre sin resultados. Me sentía pesada muy pesada, menos ágil y Algunos estudios indicaron que estaba siendo resistente a la insulina. Me dio medicina una dieta super estricta y por primera vez en mi vida estuve a dieta rígida.

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Tampoco es que sufriera mucho

Estar a dieta por unos meses no es mucho problema. Algunas veces al mudarme tenía que restringir mi ingesta d alimento por mis medios económicos. Se supone que el cuerpo se puede adaptar a todo, nacimos para sobrevivir. Sin embargo sé que este es el paso para que muchas chicas piensen que su vida está por cambiar. Durante el tiempo que estuve en dieta me di cuenta de lo obsesionada que estaba con al comida. Nunca lo había estado, en realidad cuando trabajo suelo tener al lado algunos vegetales por si me da hambre. A veces dulces o galletas. Todo depende de mi humor y mis ganas. Pero esta idea de obligarme a consumir solo vegetales comenzó a afectarme.

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Las personas están obsesionadas con la comida

Es algo impresionante cómo puede dominar tu vida. Es una actividad que todos hacemos al menos 2 veces al día o algunos hasta 5 veces al día. La obsesión por hacer ejercicio, tomar pastillas y medir porciones. Nunca había estado tan cerca de mi hasta este momento. Fue un lapso de tiempo de iluminación para mi. Yo nunca había estado tan obsesiva con la comida y eso no es vida. Cuando estaba a punto de acabar la dieta con grandiosos resultados y me vi al espejo, supe que eso no duraría a menos de que siguiera comiendo de la misma manera. Porque estar en forma y de ciertas medidas exige ese estilo de alimentación. No puedes pretender tener el cuerpo que consume solo 1000 calorías con una alimentación de 3000. Las dietas no son sustentables. Te pueden enseñar a tener mejores hábitos y también te enseñan a sentirte diferente con bajas porciones de alimento. Pero no es igual que la alimentación intuitiva.

Entendí la frustración de las demás

Lucir una cintura de 59 cm es precioso, yo la lucí a mis 15 años cuando todavía estaba creciendo. No estaba tan desarrollada y en ese entonces recuerdo que comía muchisimo. El metabolismo va cambiando, mi yo de 15 años cenaba dos sandwich con uvas, una bolsa de papas fritas y a veces un par de galletas. Evidentemente el día de hoy a mis 28 no tengo una cintura de 59 cm y tampoco me puedo comer 2 sandwich en la noche sin que me de una indigestión brutal. En mi meditación sobre como retomar mi vida sin ser víctima de las dietas. Tuve que aceptar que mi cuerpo no se iba a ver tan delgado cuando regresará a comer un poco más por salud mental, también acepte que estar a dieta por tener esa figura me iba a arruinar los días. Tengo muchas más cosas en las que pensar que en estar contando carbohidratos.

Comencé la alimentación intuitiva

Había escuchado de esto y es básicamente lo que he hecho toda mi vida. Regresar a mi alimentación intuitiva fue todo un reto. Para empezar deje los snacks que muchas veces en la dieta me costaban mucho trabajo ingerir. Comer cada 3 horas para que tu metabolismo no se detenga, para mi era indigestión. Después en el gimnasio hacia malabares para no vomitar la barrita. Era terrible. Cuando regrese a mis alimentos de todos los días mi cuerpo cambio. En muchos sentidos regreso a su flujo natural y sí subí de peso, no sé cuánto subí porque no soy fan de pesarme. Sin embargo mi digestión regreso a la normalidad, regrese a comer mis verduras de siempre y como extrañaba mis camotes.

Esta idea de restringir alimentos porque engordan es demasiado para mi. Te quita mucha vida, pensar en comida todo el día. Creo que hay muchas más decisiones importantes que podríamos hacer si dejáramos de lado la obsesión.

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