Congelación de óvulos: mitos y realidades

Actualmente varias parejas recurren a la congelación de óvulos, con el fin de que, en un futuro, aumente la posibilidad de un embarazo. En ocasiones esta decisión tiene que ver con que la mujer posea una reserva ovárica baja. La mejor edad para realizar la congelación es entre los 20 y los 40 años. Esto se debe a que en esta etapa tiene óvulos de mayor calidad. A continuación te explicaremos los mitos y realidades de la congelación de óvulos.

Mito: afecta a la fertilidad

Uno de los grandes mitos es que afecta la fertilidad de la mujer. No existe ningún fundamento científico que lo compruebe. La realidad es que  las mujeres cuenta con decenas de miles de óvulos que están listos para ser fecundados o, por el contrario, ser desechados mediante la menstruación. Es probable que las mujeres que deciden congelar sus óvulos puedan quedar embarazadas; además de lograrlo de manera natural.

Mito: son durante poco tiempo

Es una realidad que puedes usar en cualquier momento los óvulos que decidas congelar. Es importante que sepas que estos serán útiles solo cuando aún te encuentres en tu etapa fértil. O hasta que los especialistas consideren que ya no puedes  embarazarte o que necesites un tratamiento de reproducción asistida.

Mito: la gestación con óvulos congelados es diferente

La respuesta es sí. La vitrificación o el proceso de convertir el óvulo en un sólido amorfo similar al vidrio no afecta la gestación. Está garantizado que los óvulos que fueron congelados tienen las mismas posibilidades de ser fecundados que aquellos que son frescos. Ambos darán  lugar a un embarazo.

Mito: resulta un embarazo anormal

La realidad es que un embarazo con un tratamiento de reproducción asistida en el que se utilizan óvulos congelados es normal en todos lo sentidos. El bebé se desarrollará de la misma manera que uno que fue concebido de forma natural. Tu cuerpo pasará por los mismos procesos durante los nueve meses.

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