Cómo preparar tu propia leche vegetal, para que no gastes una fortuna

Cuando quieres adoptar un estilo de vida saludable, consideras dejar de comer algunos alimentos. También optas por consumir bebidas más saludables para tu cuerpo. Dejar la leche es necesario, pero si crees que no puedes vivir sin ella, puedes recurrir a una bebida más adecuada: leche vegetal. Sí, la has visto y seguro no la compras porque es más cara que la leche normal. Tranquila, puedes hacerla tú misma, sin gastar tanto y en la comodidad de tu hogar. Te diré cómo preparar varias leches.

La más común: leche de soya

La leche de soya es la más común y sin duda es la mejor opción para quienes no toleran los lácteos de origen animal. La soya contiene una proteína completa con bajo nivel de grasa. Ayuda a disminuir el colesterol, mejora la circulación y la función cardíaca. Previene la osteoporosis y el potasio funciona como diurético. Para prepararla necesitas 250 gramos de soja, 800 ml de agua, un lienzo permeable, un recipiente y una coladera. Con anterioridad, remoja la soja por 12 horas. Cambia el líquido cada 4 horas y luego del último enjuague, saca los granos y quítales la cáscara lo más que puedas. Calienta los granos a vapor por 5 minutos para quitar el sabor amargo y luego licúalos hasta que tengas puré. Ve agregando el agua poco a poco hasta que tenga una consistencia aceptable. Deja que hierva y luego retira del fuego. Coloca el lienzo sobre la coladera y pon sobre el recipiente en el que vaciarás el líquido. Deja que se enfríe y listo, tienes leche de soja que debes refrigerar.

Sésamo, deliciosa leche vegetal

El sésamo es una semilla con muchos nutrientes que sabe deliciosa. Gracias a su alto contenido de lecitina y grasas insaturadas disminuye el colesterol malo. Aporta calcio y cobre, y combate la inflamación, al igual que el asma y la presión arterial alta. Es la mejor opción para personas con enfermedades digestivas. Necesitas remojar 250 gramos de semillas de sésamo por 12 horas. Luego, debes licuarlas con 700 ml de agua fresca, considerando la consistencia que tenga. Cuela la mezcla y vierte en un recipiente de vidrio y guárdala en el refrigerador.

De almendra

Hay personas a las que la leche de soya les hace daño o causa alergia, por lo que en esos casos la leche de almendra es una buena alternativa. Esta leche vegetal es baja en calorías, pero con alto valor nutricional (proteínas, vitaminas, minerales y fibra soluble) y fácil digestión. Ayuda a fortalecer las uñas y el cabello, así como a mejorar el aspecto de la piel. Necesitas 300 gramos de almendra, 1.7 litros de agua y tela de algodón. Las semillas deben remojarse en 1 litro de agua durante toda una noche. Al día siguiente enjuaga y escurre bien para licuar con los 700 ml de agua restantes. Cuela la mezcla con la tela de algodón. Puedes agregar canela o vainilla para darle más sabor. Guarda en el refrigerador en un recipiente de vidrio y listo.

Lechita de avena, ¡deliciosa!

La avena es un alimento delicioso con grandes nutrientes que contribuye a la pérdida de peso. Gracias a que tiene pocas calorías es ideal para los diabéticos. Por su gran contenido de fibra mejora el funcionamiento digestivo y la vitamina B ayuda a equilibrar el sistema nervioso central. Remoja 250 gramos de avena, considerando que el líquido debe cubrir la avena y no más de eso. Luego cuela y licúa con un litro de agua, una pizca de sal y el endulzante que prefieras. Cuando obtengas una mezcla homogénea cuela con ayuda de una malla fina. Así evitarás que se vayan los grumos a la leche. Ya colada, guárdala en el refrigerador y listo.

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