Comencé a amar mi cuerpo y acabe con 10 kilos de más 😱

Por primera vez en mi vida decidí dejarme ir con la corriente. Con tantas campañas acerca de amar tu cuerpo y dejar de preocuparte por los rollitos . Además del montón de cosas por las que las mujeres nos preocupamos. Decidí como una buena idea comenzar a “amar mi cuerpo” tal cual es…

Los cambios que hice

Deje la dieta. Decidí que me moderaría la cantidad de comida ingerida(cosa que no hice), seguiría haciendo ejercicio y solo dejaría de sentirme culpable si se me antojaba un pedazo de pastel, helado o comer cosas elaboradas . Bye bye ensaladas de todos los días, durante 3 meses continúe con una alimentación balanceada, según yo. Pero conforme pasaron las semanas me di cuenta que comerme ese helado al salir de la oficina no me hacía nada, así que comencé a darme pequeños gustos. Procuré no exagerar en cantidades. A veces me comía un helado, otras piñas enchiladas y papas fritas. Mi cuerpo tuvo un ligero cambio, pero nada tan radical como yo hubiera imaginado.

Hasta que un día

Esta fue una de esas coincidencias que se dan por obra y gracia del destino. Llevaba 3 semanas pensando en mi salud, puesto que si me sentía un poco más rellenita de lo que normalmente estoy. Comencé a verme en el espejo, diciendome cosas bonitas. En realidad no es que no me vea guapa frente al espejo tenga o no un par de kilos de más. Solo que esa mujer frente al espejo no se veía como yo. Por obra del destino estaba en una pequeña reunión en la que se encontraban dos médicos especializados en deporte. Uno de ellos era el dueño de la casa. Le pregunté si tenía una báscula pues traía la cosquilla de saber cuánto pesaba. Verás no soy de las chicas que suele tener una báscula debajo de la cama. Me subí pensando que quizás tendría 3 o 4 kilos de más…

Pero fueron 10 kilos de más

Estábamos mi amigo médico y yo solos en la habitación cuando me pese. Ninguno de los dos se la podía creer. Mi cuerpo no se veía como que tuviera 10 kilos de más, aunque siendo sincera conmigo misma una parte de mi sabía que ya no tenía solo 1 kilo de más. Enseguida mi amigo me dijo que podía darme consulta al siguiente día, así que acepte. Ahora estoy en una dieta rigurosa para bajar esos 10 kilos de más, pues para mi amar mi cuerpo siempre ha significado otra cosa. Como dije antes nunca deje de hacer ejercicio, pues es algo que amo hacer todos los días. Pero me descuide entre una bolsa de papas y un par de tragos.

Mi reflexión sobre esta moda de “ama tu cuerpo”

Me deje llevar por la corriente, se me hizo una idea coherente dejar de estar torturándome por una galleta o un paquete de papas. El problema fue que pase de un estado super saludable a 10 kilos de más. Se que para muchas solo es peso, pero en mi vida cotidiana esos 10 kilos de más, me afectaron de formas casi imperceptibles. Haciendo un recuento de daños, durante estos 3 meses no me consentí, me descuide. Le dije que sí a las papas, helados, dulces y hasta me di el lujo de comer con postre. Deje que la comida mandará. El problema de comer de más es que me comí mis emociones por 3 meses. Los antojos nunca son antojos, siempre tienen algo detrás y lo olvidé por 3 meses. Para mi, amar mi cuerpo nunca ha tenido nada que ver con comida, siempre se ha tratado de sentirme libre, fuerte y en control de mis emociones.

En este último mes me sentía atrapada

En un estilo de vida que nunca había sido el mío. No me malentiendas, no odio mi cuerpo con estos 10 kilos de más. Es solo que esta persona que se come sus emociones y no le importa darle una bolsa de papas a su cuerpo en vez de una taza de zanahorias no va con quien soy yo. La chica activa mañana y noche se fue haciendo perezosa y se ocultaba tras un par de copas de vino y cubitos de queso para sentirse plena.

No le des ese poder a la comida

Me decía a mi misma que una taza de queso no haría la diferencia. Nadie iba a amar mi grasa me iba a amar a mi… pero pensándolo bien, yo no me estaba amando mucho metiendo esa cantidad de grasa a mis arterias. En estos 3 meses de “amar mi cuerpo” con sus rollitos, su celulitis y todo eso que están promoviendo no me sentí mejor que cuando me veía al espejo con orgullo por con mi abdomen plano y con la energía de un tren de carga. Lo único que conseguí es que mi fuerza de voluntad se hiciera pequeña, eso fue más que triste. Pues empezó con dejar que mi cuerpo consumiera más azúcar, dormir 1 hora más, dejar mis caminatas matutinas porque hacía frío y terminó en una descuidada yo.

Cada quien sabe como se siente mejor

No critico a las chicas que aman su cuerpo tengan el peso que tengan. Creo que cada quien viene a esta vida y aprende a ser feliz de distintas maneras. Algunas personas se tatúan todo el cuerpo, algunas otras hacen yoga teniendo casi 100 kilos (impresionante, las admiro muchísimo), algunas otras se pintan el cabello etc.. En este  viaje de amar a tu cuerpo solo me di cuenta de que esa no es la forma en la que yo puedo amar mi cuerpo. Porque amo a la chica que se levanta a estirar y pararse de manos en la alcoba. Amo contar mis nueces por la mañana, aprender a cocinar postres sin azúcar y no ocultarme tras un par de latas de cerveza. Pero sobretodo amo cuando mi mente no depende de la comida para sentirme agusto con quien soy y lo que hago.

En estos meses me dije “no te tortures, solo es una bolsa de papas”. Cuando en realidad debí decirme “porque sientes que esa bolsa de papas te va a hacer feliz ¿estás triste? ¿por qué? ¿Cómo me ayudó? a veces solo es un gusto. Pero cuando haces de ese gustito, tu estilo de vida puede que no te estés amando como esta moda dice. Puede que te descuides, pero sabes qué es lo maravilloso de este aprendizaje.. Que hoy puedo empezar de nuevo.

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