Beso negro y lluvia dorada, dos prácticas sexuales poco higiénicas

En la actualidad es más común escuchar de diversas prácticas sexuales. Algunas parecen ser aceptables, pero otras no tanto, sobre todo por las cuestiones higiénicas que implican. El beso negro y la lluvia dorada, por ejemplo, son esas prácticas de las que poco se sabe en cuanto a las repercusiones sobre la salud.

Beso negro

Cuando una pareja decide practicar el beso negro, (el beso en el ano) llegan al punto culminante en su vida sexual. Con esta práctica se abre un nuevo horizonte de posibilidades y la pena queda de lado. Siendo objetivos, todos tenemos ano, pero las prácticas de higiene no son las mismas en todos. Además, surgen varias dudas al respecto. ¿Cómo sabrá tu pareja si tu ano está sano o sin infecciones? ¿Podría contraer una infección bucal? ¿Podría llevarme una sorpresa desagradable al hacerlo? Lo que sí se sabe es que es una zona altamente sensible y supone un alto riesgo de transmitir cualquier infección. Amibiasis, parásitos intestinales, sífilis, herpes, papiloma humano son sólo algunas de las ETS que pondrían en riesgo tu vida.

Lluvia dorada

Esta práctica se da cuando la orina cae en la otra persona durante en encuentro sexual. Es importante recalcar que la orina al estar en la vejiga, es estéril. Cuando sale se ensucia o contamina, pero la posibilidad de contraer una ETS es casi nula. La orina no es un medio de contagio de VIH y se necesita una gran cantidad del virus para que pueda contraerse por medio del semen, flujo vaginal o leche materna.

Prácticas sexuales poco higiénicas

Si tuvieras que decidir entre alguna de estas prácticas, sin duda la lluvia dorada sería la elección adecuada si hablamos de escenario sanitario. Poner la boca en el sitio donde hay materia fecal es altamente riesgoso. Sin embargo, cada quien decidirá qué prácticas puede realizar y qué tanto se la jugaría por tener novedad en la intimidad.

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