Así es cómo por vivir sola he descuidado mi salud

Vivir sola me ha hecho vivir nuevas experiencias, conocerme a mí misma y encontrar mi lugar en este mundo. Sin embargo, una consecuencia ha sido el descuido de mi salud. Además de que las responsabilidades son más pesadas. Ya no tengo mamá que me cocine sus excelentes platillos variados con verduras, caldos o aguas naturales. Es más fácil elegir lo precocido o la comida de la calle lo cuál es un error. En fin, estas son diferentes maneras en que por vivir sola he descuidado mi salud. Para que lo tomes en cuenta y no sigas mis pasos.

Flojera, el enemigo del buen comer

Hay tantas recetas deliciosas en internet que sí son saludables, pero yo prefiero cocinar lo mismo… Sí, la flojera no te permite experimentar con la comida. Le das más importancia al entretenimiento en vez de a tu alimentación, y no, no está bien. He llenado mi estómago de carbohidratos, alimentos altos en calorías o demasiado pan con tal de no levantarme de la cama o interrumpir lo que estoy haciendo. Era más fácil cuando todo lo hacía mamá y solo llamaba cuando la comida estaba lista. Esta mala costumbre se quita con el tiempo, obviamente, pero mientras te adaptas sufres esta consecuencia.

No todos los ingredientes están baratos

Tampoco los ingredientes están al alcance de tu mano. Me ha pasado que veo una receta en internet de algo más saludable, pero tengo que ir por los ingredientes en diferentes lugares. Además, algunos de ellos no están tan baratos y para usarlos una o dos veces pues no conviene. Por esta mala manía he descuidado mi salud, sobre todo del estómago, pues decido echarle más aceite a la comida o complementarlo con un alimentos llenos de grasa.

Cuando hay prisa, mejor algo listo para calentar

La típica sopa instantánea ¡es horriblemente dañina! Sí, admito que me ha quitado el hambre en más de una ocasión, pero me ha irritado el estómago muy feo. También acudimos a la comida de la calle y ni siquiera sabemos si esa comida esta fresca.

Prefieres mil veces automedicarte que ir al doctor

Siempre ibas con tu mamá al doctor y ella siempre le contaba todo lo que tenías. Además, si tú no querías ir ella te obligaba y a los pocos días te sentías mejor. Ya no tienes una autoridad quien te mande, eres tú misma, pero, lo admito, extraño esta parte de vivir en casa de mis padres. Siento un pequeño síntoma o de plano estoy tan mal, que prefiero ir a la farmacia a comprar algunas pastillas para mi dolor. He descuidado mi salud porque en vez de tratar una enfermedad, solo la estoy empeorando.

A veces no te das cuenta de que te has enfermado

Por alguna extraña razón nuestros padres pueden detectar cuando estamos enfermos pero nosotros no. Un simple dolor lo tomamos como algo temporal, hasta que se vuelve más grave. Así me ha pasado algunas veces, tengo una infección y tardo mucho en darme cuenta de ello.

Le das prioridad a otras cosas

Es obvio, te importa más tu trabajo o tus tardes de descanso. Al menos a mí sí me ha pasado. El trabajo me ha llegado a estresar mucho y no hay nadie que me detenga. Esta pequeña adicción o distracción hace que tu salud se vaya por los cielos.

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