Así se siente vivir con adicción al sexo, no es tan grato como imaginas

Muchas veces he escuchado a las personas decir que mi adicción al sexo es una de las mejores cosas que podrían pasarme. Sí, es muy fácil hablar cuando no eres tú quien tiene el problema. Además, también me he topado con muchos otros comentarios que están muy lejos de lo que en realidad significa mi problema. Debes saber que esto no es una elección, puede pasarle a cualquier persona, incluso las que han tenido una vida armoniosa. Así que no, no es tan grato como imaginas.

Cómo es vivir así

Descubrí mi adicción cuando, aún con pareja, decidí relacionarme con uno y otro. Por más que trataba de evitarlo, había algo que me orillaba a hacerlo. No podía detenerme, sino todo lo contrario. Una vez que empecé, no podía parar. Eso me llevó a terminar una de las mejores relaciones que tuve en la vida. Mi pareja me tachó de fácil, de infiel, de que no lo amaba. En pocas palabras, me hizo sentir como una basura. Yo no entendía qué pasaba conmigo, pero si de algo estaba segura, era de que todo lo que hacía era por un impulso mayor a mí. Sí, traté de explicárselo muchas veces, pero no me quiso escuchar. De manera impresionante, en un año dormí con más hombres de los que había tenido en mi vida. 

Adicción al sexo

Desde muy chica comencé a explorar mi cuerpo, no me daba pena tocarme ahí abajo. Al contrario, una vez que descubrí lo rico que se sentía acariciar mi vulva, no perdía ninguna oportunidad para hacerlo una y otra vez. Estando en casa, pensaba que eso era malo, puesto que nadie hablaba conmigo sobre lo que debía sentir o cómo se sentía o por qué se sentía. Lo único que yo tenía claro, era que sentía rico. De hecho, antes de la mayoría de edad, yo ya había comenzado mi vida sexual. En ese entonces no me importaba relacionarme con alguien en específico; sólo quería experimentar.

¡Auxilio, qué me pasa!

En ese momento no sabía que tenía adicción al sexo, ni siquiera podía medir mis impulsos. Sólo recurría al sexo como un modo de escape a mi sentir. Luego de perder a ese hombre que realmente amé, por haberme metido con uno y con otro, tomé la decisión de buscar ayuda. Al principio no quise aceptar que tenía adicción y menos al sexo. Así que lo di por hecho y continué con mi vida. Hasta que luego de varios años, conocí a otro hombre con el que realmente quería algo más que sólo sexo. Sabía que estaba parada sobre arenas movedizas si no hacía algo por mí. Así que retomé la terapia y fue cuando tuve que aceptar que tenía un problema. 

Me comprometí

Al iniciar la terapteia, me comprometí a alejarme de todo eso que buscaba con desesperación. En un principio fue complicado. Sin embargo,puse todo mi empeño y acudí a un grupo de adictos al sexo. Ahí aprendí mucho y bueno, aquí estoy ahora contando mi experiencia.

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