Así fue como descubrí que tengo síndrome de fatiga crónica

¿Cuando te sientes cansada, qué es lo que haces para dejar de sentirte así? Te recuestas un rato, tal vez duermas unas horas y cuando despiertas te sientes como nueva. Yo hubiera querido que lo mío sólo fuera eso, un poco de cansancio, pero no fue así. Hace algunos años me diagnosticaron síndrome de fatiga crónica. Como su nombre lo dice, es una enfermedad agotadora. El cansancio está ahí por meses o por años.

Mi vida cambió por completo

Al ser diagnosticada, busqué a los mejores médicos para que me ayudaran. Sólo quería dejar de sentirme así. Por desgracia, para este mal no hay cura, sólo tratamiento y terapias. A pesar de tomar las medidas necesarias para que mi vida pudiera seguir siendo funcional, dejó de serlo. Los médicos me explicaron que no hay mucha información todavía al respecto, pero se cree que es una predisposición genética. Por desgracia, nosotras tenemos 4 veces más probabilidades de tener este diagnóstico. 

Síndrome de fatiga crónica

Conforme pasaban los días, el cansancio era mayor. Lo más chistoso, es que había dejado de hacer muchas cosas que necesitaban mucho esfuerzo, pues ya no podía hacerlo. El simple hecho de estar sentada por largos periodos era causa de incomodidad. De hecho, todo mí día era cansado. Había veces en que dormía más de diez horas y aún así parecía que no había dormido nada. Muchas veces tuve que elegir entre lo que podía o no hacer, para tener una pequeña reserva de fuerza en mi día a día. Eso no fue lo peor, pues también mi pensamiento y razonamiento se vieron completamente afectados. Tardaba en procesar la información y muchas cosas se me olvidaban con mucha facilidad. A partir de ahí, poner atención se volvió un reto para mí.

Dolor y mareos

Muchas veces el simple hecho de meterme a bañar era extremadamente cansado. Tuve que adecuar mi baño y avisar cada vez que me metía a bañar, porque me daban mareos o mucho dolor. Podía ser dolor de cabeza, en el cuerpo, en todas partes. A veces parecía que tenía un leve resfriado y en otras ocasiones parecía que me había ido a tomar toda la noche anterior. El día de hoy, las terapias y los medicamentos me han ayudado un poco a contrarrestar todo el mal. Sin embargo, aún hay días en los que siento que no podré ni siquiera levantarme de la cama.

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