Aprendí a dejar de lado el orgullo y ahora vivo más feliz ❤️

No cabe duda de que uno de los sentimientos que más se apodera de todo ser humano es el orgullo. Tanto para bien como para mal, está presente. Sin embargo, analizándolo, no es una actitud que nos deje algo bueno. A mí me costó mucho trabajo dejar de lado el orgullo, pero gracias a eso he logrado ser más feliz.

Orgullo ante todo

Desde pequeños nos inculcan a buscar ser mejores que los demás. Queremos sobresalir en todo para recibir la aceptación y aprobación de otros. Es importante que sepamos hasta qué punto eso puede ser bueno o no. Si dejamos que el orgullo se apodere de nosotras no llegaremos nada lejos, o al menos no para bien, créeme. Cuando hacemos algo bien y que sale a la primera nos sentimos orgullosas. ¿Qué pasa cuando el orgullo más bien se trata de no querer tomar otra postura en la que reconoces culpa o muestras un lado más vulnerable?

Ser o no ser

Creo que una de las cosas que más influyen para decir que eres orgullosa o no, es tu carácter. Muchas de las personas que he conocido tienen un carácter bastante fuerte y, por lo tanto, creo que eso influye en su modo de actuar. Enfocándome en mi caso, yo era muy enojona y cuando me enojaba vaya que daba miedo. Muchas veces actuaba por un impulso visceral y no con la cabeza fría. En el momento no me daba cuenta, pero eso afectó muchas de las relaciones que tuve, principalmente amorosas.

Peleas y demás

Cuando me enojaba con mi pareja, adoptada un papel en el que esperaba que él hiciera algo para contentarme. Obviamente, cuando sabía que yo la había regado, aceptaba mi error aunque fuera con mucho trabajo. Sí, era orgullosa, mucho. Tanto así que trataba de no ser yo quien cometiera el error para no tener que hacer algo después para repararlo. Un día, un sabio amigo me dijo que tenía que dejar de lado el orgullo, porque eso no me dejaría nada bueno.

Dejar de lado el orgullo es necesario

Al escuchar las palabras de mi amigo, analicé mi vida y me di cuenta de que muchas veces perdí a alguien importante por culpa del orgullo. El hecho de no “doblar las manos”, aunque fuera un poco, fue lo que afectó todos esos momentos. Fue en ese instante cuando decidí dejar de lado el orgullo para vivir de una manera diferente. No voy a decirte que ya estoy del otro lado, aún me cuesta trabajo. Sin embargo, sé que vale la pena porque las personas que me importan están a mi lado. Entendí que puedo estar enojada, pero eso no significa que deje de querer a las personas o que dejen de importarme. Lo más trascendental es que se los hago saber y ya no es algo que sólo queda para mí. Por eso es que mis personas especiales siguen a mi lado, porque saben que me importan y valoran cuando reconozco mis errores.

Este video te puede gustar