Antes odiaba hacer ejercicio, ahora no puedo dejarlo

Últimamente vemos en todos lados que ser fitness es un estilo de vida que te dará muchos beneficios. Por eso, muchas personas han comenzado a dedicarle horas al gym y a alimentarse mejor. Yo comencé a hacer ejercicio hace poco, por lo que no me considero una persona fitness. Es más, comencé a realizar actividad física para cuidar mi apariencia. A nadie le gusta ver cómo poco a poco tu abdomen crece. Empezar a hacer ejercicio fue muy difícil para mí, pero ahora me encanta y no puedo dejarlo. No sé cómo pude estar tanto tiempo sin realizar ninguna actividad física.

Pensar en hacer ejercicio me daba flojera

De pequeña nunca me gustó involucrarme en actividades físicas. En la secundaria fui (y sigo siendo) muy mala para los deportes. Al ver que los deportes no eran lo mío, menos me motivaba a hacer ejercicio. Mi papá siempre me decía que debía moverme y por lo menos saltar la cuerda, pero no me nacía. En realidad, pensar en salir a correr o hacer push ups me daba flojera. Y mucho menos sentía la necesidad de hacer ejercicio ya que no me sentía gorda y ni me veía así. Prefería estar en mi cama escuchando música o leyendo.

Decidí que era hora de cuidar mi salud

Conforme pasó el tiempo y me fui convirtiendo en adulta noté que necesitaba cambiar ciertas partes de mi cuerpo. Había zonas que no me gustaban. Y aunque empecé a mejorar mi alimentación sabía que si quería cambiar mi cuerpo no lo iba a lograr solo comiendo sano. Así que decidí que lo mejor era empezar a hacer ejercicio. Durante un tiempo puse pretextos y evité a toda costa realizar actividad física. Sin embargo, un día ya no pude seguir posponiéndolo y decidí que era el momento de empezar. Bajé algunas apps para hacer ejercicio en casa y comencé a realizarlo.

El primer mes fue agotador

Una vez que empecé a hacer ejercicio noté que estaba cansada casi todo el tiempo. Además, debido al ácido láctico mis extremidades estaban adoloridas. No podía subir escaleras o agacharme a recoger ciertos objetos sin quejarme. Los primeros días no aguantaba una rutina de 20 minutos, a los 10 minutos ya estaba exhausta y me costaba respirar. Yo sabía que era normal estar así de cansada, no tenía condición y mi cuerpo tenía que adaptarse. El primer mes fue difícil, pero tiempo después todo cambió.

Poco a poco empezó a gustarme

Con el tiempo me di cuenta de que ya no me daba flojera hacer ejercicio. Al contrario, me gustaba y disfrutaba el tiempo que dedicaba a activar mi cuerpo. También noté que mi condición física había mejorado y ya aguantaba rutinas de 45 minutos de cardio. Mi cuerpo ya no me dolía al otro día, pero lo más importante es que vi cambios en él. Mi cuerpo es de una complexión normal, pero en cuanto me descuido se nota de inmediato en mi abdomen. Así que al hacer ejercicio vi que mi abdomen bajó un poco y perdí unos centímetros. Eso sin duda me motivo aún más.

Lo amo y no puedo dejarlo

Llevo más de dos años haciendo ejercicio sin parar. Y aunque mi cuerpo no es el de una mujer muy atlética, me gusta como se ve. He logrado bajar unos cuantos kilos y mi meta ahora es conseguir más masa muscular. Tener una vida más saludable me ha gustado, aunque tampoco soy de esas mujeres que sigue una alimentación estricta. Me gusta comer bien sin pasarme y hacer ejercicio por lo menos 5 días a la semana. Al hacer actividad física me he involucrado más en el mundo fitness y he aprendido varias cosas. Amo hacer ejercicio y aunque parezca imposible ya no puedo dejarlo.

Este video te puede gustar