Llevo años sin hacer ejercicio… ¿qué le pasó a mi cuerpo?

Nuestro cuerpo es una máquina perfecta que reacciona ante todos los estímulos que le mandamos diariamente. Las personas acostumbradas a hacer ejercicio saben perfectamente qué consecuencias existen si dejan de practicarlo durante algún tiempo. Pero, ¿realmente será grave lo que pasa a tu organismo cuando dejas de hacer ejercicio?

Mientras nosotras entrenamos, nuestro cuerpo está expuesto a algunos cambios que nos vuelven más resistentes, fuertes, rápidos, aumentan nuestros niveles de oxígeno y aumentan la masa muscular. Además de un sinfín de beneficios aportados por el ejercicio.

El proceso en el cual nuestro cuerpo se adapta a dejar de hacer ejercicio se le conoce como desentrenamiento. Tiene consecuencias a nivel cardiorespiratorio, muscular y metabólico. Esto ocurre a las 2 semanas de inactividad física y existen dos tipos: el de corta duración y el de larga. La diferencia entre estos es que el de larga, tiene consecuencias crónicas.

Tu corazón.

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  • Se ve una disminución en la función cardiovascular. El volumen de sangre que nuestro corazón es capaz de bombear baja.
  • El tamaño de nuestro corazón disminuye. Cuando hacemos ejercicio, nuestro corazón crece fortaleciéndose. Por lo tanto, al dejar de hacerlo disminuye igual que el resto de nuestros músculos.
  • El volumen de plasma baja.
  • Perdemos glóbulos rojos.
  • Los latidos de nuestro corazón se vuelven más rápidos.
  • Menor frecuencia cardíaca es igual a mejor condición.

 Tu resistencia y fuerza.

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  • Las fibras que tensamos cuando hacemos ejercicio se deterioran, lo cual provoca que pierdas el tono muscular.
  • Las neuronas que se formaron con la capacidad de aguantar más peso, se pierden después de 17 días sin entrenar.
  • Después de 4 semanas, la pérdida de fuerza se acompaña de alteraciones nerviosas. De hecho, los cambios musculares son mucho más lentos que la modificación en el aspecto nervioso.

Tus pulmones.

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El máximo consumo de oxígeno, es la cantidad máxima de O2 que el cuerpo puede absorber. Este aumenta cuando hacemos ejercicio regularmente, también se le llama capacidad aeróbica. Esto ayuda a que tengas mayor resistencia a la hora de entrenar. Es una de las grandes razones por las que, al regresar al GYM, te sientes tan cansada. Perder esta capacidad, baja tu rendimiento.

Tu dieta.

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Al estar acostumbrada a ir al GYM, no dejamos de lado la dieta hecha para asistir diariamente. Al consumir más comida de la que deberíamos, ganaremos peso. Al no tener cómo liberar el estrés, es normal empezar a frustrarnos y encontrar el remedio a nuestro malestar en comida chatarra, cigarro o, peor aún, en el alcohol.

Cuando dejamos de hacer ejercicio los cambios que tanto trabajo te han costado, dejan de existir. Tener una vida sedentaria reduce las capacidades de tu cuerpo, además de afectar tu estado mental y anímico. Perderlo todo es más fácil de lo que crees. ¡Así que no desistas de practicar ejercicio! Así sea una simple caminata, puede mejorar y mantener tu salud de mejor manera que si te quedas adherida a tu sillón.


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