Adenomiosis: lo que debes saber sobre esta afección sintomática o asintomática

La salud vaginal es muy importante y es algo que no podemos tomar a la ligera. No se trata de que ante cualquier malestar nos automediquemos o lo dejemos pasar. Lo relacionado con nuestro aparato reproductor debe tener especial atención y cuidado. Y no porque forzosamente vayas a convertirte en mamá, sino para evitar problemas más graves a la larga. Me refiero a cáncer cervicouterino u otras afecciones. Queremos hablarte un poco más sobre la adenomiosis.

¿Qué es la adenomiosis?

Es una afección benigna del útero que causa que el tejido endometrial crezca fuera del útero. Este tejido funciona con normalidad. Se engrosa, degrada y produce sangrado en cada ciclo menstrual. Sin embargo, el resultado puede ser un útero agrandado (que se nota porque la parte baja del abdomen está sensible o causa presión pélvica) o periodos intensos y dolorosos. También puede haber calambres menstruales o dolor pélvico. Si el crecimiento se da dentro del útero, se le conoce como adenomioma. Sin embargo, los casos que lo presentan siempre es después de la edad reproductiva, pasando los 35 años.

La causa se desconoce

A pesar de tener información sobre la adenomiosis, la causa es desconocida. Se sabe que la barrera que separa al endometrio y el miometrio permite la invasión de las glándulas endometriales, en lugar de prevenir la invasión. Es inofensiva, pero bastante dolorosa. Se podría decir que es silenciosa, pues no presenta síntomas. En 50 % de los casos no genera ningún síntoma o malestar. Esta afección sucede principalmente en mujeres que han tenido cesáreas, ligadura de trompas o abortos. La buena noticia es que suele desaparecer luego de la menopausia.

¿Y si hay síntomas?

Cuando se desarrollan, puede notarse sangrado menstrual abundante o prolongado. También coágulos de sangre, sangrado anormal, periodos dolorosos, calambres menstruales o dolor durante el sexo. Incluso, puede aumentar el tamaño del útero, generar dolor de cabeza o pérdida de cabello. Para detectar cualquier problema lo mejor es acudir al médico. Él puede realizar un examen pélvico, análisis de sangre, pruebas de ultrasonido o resonancia magnética para saber qué está pasando en tu cuerpo.

Aunque no lo creas, puedes prevenir este problema con un estilo de vida saludable. Descansa lo necesario para que tu salud no esté en riesgo.

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