6 razones por las que amo mi copa menstrual

Hace poco compré una copa menstrual, porque me dejé llevar por grandiosos comentarios de mis amigas y primas. Todas decían “yo amo mi copa” y no me quise quedar atrás. Quería saber por qué hablaban tantas maravillas de un diminuto objeto. Ahora que lo he probado, debo reconocer que es magnífica y yo digo lo mismo: “yo también amo mi copa”. Si aún no te decides a probar, te contaré un poco más sobre ella y por qué deberías comprarla lo más pronto posible.

Hay una para cada cuerpo

Aunque no lo creas, existen diferentes tamaños de copa, cada una se adapta a cada organismo. Si tienes una vagina pequeña, ten por seguro que hay una copa que se adapta a tus necesidades. Lo mismo sucede si tu vagina es más amplia.

Dejé de gastar cada mes en toallas o tampones

Antes de comprarla, por pura curiosidad me puse a hacer cuentas durante medio año sobre cuánto invertía en las benditas toallas sanitarias y los tampones. Mes con mes, parece un gasto accesible, pero si haces el conteo de más tiempo, te darás cuenta que es una gran fuga de capital. Lo peor es que además de vaciar tu bolsillo, estás contaminando muchísimo con productos que no se van a deshacer jamás.

No contamino al medio ambiente

Como dije en el punto anterior, con las toallas o tampones, al igual que con los pañales contaminamos demasiado. Yo amo mi copa porque podré usar la misma por alrededor de 6 años o más y no estoy contaminando al medio ambiente.

Estoy conociendo mejor mi cuerpo

Al tener que introducir la copa mes con mes, he aprendido a conocer mejor mi cuerpo y eso es algo muy valioso e importante.

Hago mis actividades sin temor alguno

La copa no se nota y no hay temor alguno de que se riegue todo. Simplemente puedo hacer lo que necesite como si fuera cualquier otro día del mes.

Es amigable con mi vagina

Las copas son hipoalergénicas, no contienen químicos ni blanqueadores.

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