¡Las 10 bases para conseguir el ABDOMEN PLANO que siempre soñaste!

¿Quién de nosotras no quisiera tener el abdomen plano?
A pesar de las tantas dietas que hemos seguido y los incontables abdominales que hemos hecho, nunca conseguimos la forma de abdomen que nos gustaría. Resulta que tener un abdomen plano puede lograrse en muy poco tiempo sólo con la constancia que se requiere para tan ardua labor. No es magia negra ni se consigue con productos milagro, el gran secreto es tener buenos hábitos y no dejar de hacer ejercicio.

Aquí te dejo algunos hábitos que he logrado recopilar con los años y que siempre me han traído excelentes resultados. ¡Ánimo!, lo único que te detiene está en tu cabeza. Con un poco de fuerza de voluntad, ¡podrás completar tus metas!

Cuida tu alimentación.

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El primer y más importante paso es tener 5 comidas al día: 3 comidas completas y 2 snacks. No te saltes las comidas. Para que no se te olviden, recuerda que comer cada 3 o 4 horas acelera tu metabolismo. Este es el primer paso indispensable a la hora de ponernos a dieta.

Dile NO a los postres.

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Te lo han repetido incontables veces: es un cambio de hábitos. Puedes iniciar cambiando tu pan por una fruta, o algo hecho con endulzantes que no sean azúcar. Después de un rato de hacer dieta, el postre será un lujo que te darás muy de vez en cuando porque no sentirás la necesidad de comer uno.

Más verdura, menos carbohidratos.

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¿No quieres una dieta rigurosa? Entonces esta es una gran forma de iniciar el cambio. Si tienes mucha hambre, procura comer verdura en vez de sopa, tortillas o pan. La verdura llenará tu estomago, te dará más vitaminas, minerales y te quitará el hambre sin necesidad de consumir más carbohidratos.

Pero no dejes de comerlos.

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Hay que racionar los carbohidratos, es cuestión de  conservar las porciones. Procura medir tu comida al principio, lo puedes hacer con tazas medidoras mientras agarras experiencia. Después las porciones las podrás calcular perfectamente con sólo verlas.

Cambia a productos integrales.

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No light, los integrales que tienen más fibra y propiedades que te ayudan a la digestión y no contienen tanta azúcar. Los productos light y bajos en azúcares resultan contraproducentes cuando no nos medimos en las porciones. De nada nos sirve comprar productos light si, en vez de comer sólo uno, nos comemos más de dos.

No al alcohol.

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Si has llevado tu dieta correctamente toda la semana, no abuses el fin de semana con el alcohol. El alcohol tiene un conteo altísimo de calorías y además hay que contar los mezcladores. Ese trago implica perder todo por lo que has trabajado con tanto esfuerzo en la semana.

Descansa.

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¿Sabías que dormir menos de 6 horas diarias eleva los niveles de la hormona que estimula el apetito? La hormona se llama Ghrelin y será la causante de que quieras comer demás en el día. Todas tenemos una vida agitada, lidiamos con estrés todos los días pero hay que procurar descansar lo más que se pueda para ayudar a nuestro cuerpo a recuperarse.

Sí al cardio.

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Es esencial hacer cardio por los menos 45 minutos al día para empezar a bajar de peso. Los ejercicios cardiovasculares te ayudarán a quemar calorías y así perder peso, fortalecerán tu corazón, reducirán el riesgo de problemas cardíacos, mejorarán tu sueño y reducirán tu estrés. Camina, salta la cuerda, usa elíptica o caminadora, ve al GYM, clases de baile o natación. Si puedes hacer más de 45 min, ¡no pares! Tener el abdomen plano lo vale.

Hidrátate.

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Tomar agua ayuda a nuestro cuerpo a eliminar las toxinas que dejan los alimentos tras la digestión. Está comprobado que nuestro cuerpo confunde frecuentemente la sed con el hambre. Así que la próxima vez que no distingas entre uno y otro, piensa en cuánta agua has tomado. Si te urge hidratarte, toma un suero. Es cierto que sabe muy raro (OK, OK…sabe feo), pero los beneficios son grandes y rápidos. Yo te sugiero los de sabor sangría y coco.

Come despacio.

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Hoy en día si comemos en una mesa que no tenga una computadora o esté alejada de nuestro lugar de trabajo ya estamos en el paraíso. Comer mientras trabajas es una de las cosas más perjudiciales que pueden llegar a engañar a tu estómago. Tú terminas de consumir todos tus alimentos y hasta te vuelves a sentar a trabajar, pero tu estómago no parece haber registrado que la comida se acabó y, en consecuencia, tu cerebro sigue pidiendo alimento. Esto sólo te alejará del abdomen plano de tus sueños, mejor toma tu tiempo, relájate, mastica bien y saborea tu comida.



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