Un día entero usando estas fajas tan de moda, ¡te cuento si dio buen resultado!

Comencé este reto porque muchas de mis amigas contaban cosas extraordinarias sobre estas fajas. Si ya me has leído y ya me conoces un poco, sabrás que soy una chica  muy saludable, voy al gimnasio prácticamente todos los días y mi alimentación es muy variada. Sin embargo, ¿a quién no le gusta lucir unos cuantos centímetros menos? Por eso, decidí probar estas fajas tan de moda.

Al principio me propuse usarla todo un mes, pero como podrás leer en los siguientes párrafos para mí fue toda una tortura. Por lo tanto, dejé de usarla apenas pasado un día… Déjame contarte un poco más al respecto.

Colocando la faja

Si ya probaste el tipo de fajas que usa Kim Kardashian, seguro te cuesta un trabajo impresionante colocártela. Pedí la talla XS, pues normalmente soy S o M en ropa. Cuando llegó la faja, la inspeccioné muy cuidadosamente. El material es super rígido, las costuras muy firmes y, en general, tiene muy buena calidad. Sin pensarlo mucho, al día siguiente a las 8 de la mañana me puse la faja. Para empezar, colocarla es todo un show. Si no lo has probado, vas a necesitar de una personita que te ayude a ponértela. Es cómo un corsé, pero mucho más difícil de colocar. Con cada broche que ajustas otro de zafa. Es simplemente una pesadilla.

Quizás la magia es que no te dan ganas de comer

Comer y tomar agua se vuelve una total y completa tortura con estas fajas de moda. No sé sí es algo psicológico o es que realmente tus órganos están super comprimidos, pero solo de caminar se me quitaba el apetito. Aun así decidí desayunar, pues nunca es bueno salir de casa con el estómago vació. Lamentablemente mi apetito estaba por los suelos. Comer es lo más incómodo cuanto tienes algo presionándote el estómago. Si el desayuno fue una tortura, la comida y la cena así como mis snacks estuvieron peor. No logré ingerir mucha comida durante el día por lo que mi nivel de energía no era el mejor y mi humor ¡puff!, de eso ni hablemos.

De malas todo el día

Descubrí algunos otros inconvenientes de las fajas. Yo nunca había sido víctima de esta tortura. Catalina de Médici seguro arde en el infierno, por imponer los corsés a las mujeres de su época, pues las fajas no son otra cosa más que un corsé moderno, en fin.

  • Cualquier posición en la que no estés derechita es una tortura. Las costuras se te encajan por todos lados.
  • El roce puede dejarte raspaduras en las boobs. Quizás subí de más la faja, pero después de un rato mis boobs sufrieron la consecuencia del roce del textil de la faja.
  • Por si fuera poco, las costuras se notan por encima de la ropa. Si no frecuentas a personas fijadas, es perfecto, pero te aseguro que una que otra persona se da cuenta de que estás usando una faja. No es que sea motivo de gran pena, pero no está tan padre que se vean las costuras.

El desenlace

Intenté ir al gimnasio con la dichosa faja. Sin embargo, me faltaba bastante el aire y no pude hacer muchos ejercicios de la mejor forma por lo apretada que me sentía. Desistí por completo cuando en mi clase de yoga no pude hacer la posición de cuervo. Para no terminar mi día de forma desastrosa, tuve que retirarme la faja. La falta de aire es lo que más me molestó de traerla puesta. Quizá porque soy un tanto chillona o porque nunca en mi vida había utilizado una faja, pero te aseguro que no volveré a hacerlo.

Los resultados a largo plazo que tanto presumen supongo que vienen de la incomodidad de no poder comer. Fuera de ello, le veo más desventajas que ventajas a las fajas. Unos centímetros menos no valen mi comodidad, nutrición, ni mi respiración profunda. Estoy consciente de que dejamos de respirar bien cuando hay estrés, así que ni pensar en qué porcentaje entra a nuestros pulmones cuando nos estresamos trayendo faja.

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