Experiencias super extremas cuando vamos a comprar lencería

Uno de los grandes hobbies que todas tenemos es comprar lencería. No importa si tenemos varias prendas, nunca son suficientes. Queremos más y de todos los diseños, colores y texturas. Todas hemos ido a comprar ya sea a una tienda específica de lencería, a tiendas departamentales o por línea. Lo que no sabías, es algunas de las experiencias más bochornosas que algunas hemos vivido justo cuando vamos buscando un nuevo bra o una braga coqueta.

La vendedora elogió de más mis senos

Esto le sucedió a una amiga que tiene grandes pechos. No necesita usar ropa tan escotada para que la gente voltee a verla. Ya tenía una tienda predilecta a donde siempre iba a comprar lencería. Las vendedoras ya la conocían y ya hasta sabían cuál era el estilo de prendas que ella buscaba. Tanto la conocían, que incluso cuando llegaban nuevas prendas, le hablaban para avisarle de las novedades. La última vez, ella fue a la tienda buscando un conjunto de un color en específico. Entró al probador a medirse el bra, salió para que las vendedoras (ya de confianza) le dieran su opinión como en otras ocasiones. Una de ellas, nueva, se tomó el atrevimiento de elogiar mucho los senos de mi amiga. Se sintió un poco incómoda, pues además, la chica intentó tocar sus senos para “corroborar” que eran reales. Desde ese día mi amiga dejó de ir a esa tienda.

En los cambiadores había puras señoras mayores…

Tenía una fiesta importante con mi familia y el vestido que iba a usar era strapless. Necesitaba tener un bra que fuera acorde al color del vestido. En la tienda departamental me dirigí al piso donde estaba la lencería y comencé a elegir algunos modelitos para probármelos. Iba con toda la actitud, pero en el momento en que salí con todos los modelitos, había una reunión de mujeres mayores platicando en los cambiadores.  Todas me empezaron a hacer comentarios sobre la ropa que llevaba. No tenía nada de malo, pero en ese momento pensé que comprar lencería había sido la peor idea.

Pagar con la cuenta de la oficina, ¡ups!

En otra ocasión, tuve una de las más penosas vivencias al comprar lencería. En esa ocasión, opté por hacerlo en línea para evitar el contacto humano. Ja, ja, ja. Que mal estaba, pues cuando hice la compra, recurrí a mi teléfono. Ya sabes, ahora tenemos casi todo nuestro mundo en la comodidad de nuestro smartphone. Lo que en ese momento olvidé, fue que tenía vinculada la cuenta del trabajo con mis cuentas personales. Como soy la encargada de hacer movimientos en la empresa, por eso es que tenía acceso a las cuentas. Bueno, regresando a la compra on-line, estaba muy emocionada viendo las prendas y agregando varias al carrito. Al momento de pagar, hice todo de manera mecánica, que olvidé que tenía como primera opción la cuenta del trabajo porque acababa de hacer unos pagos. Eso no era lo malo, pues iba a pagar ese dinero. Lo penoso fue que llegando al trabajo, mi jefe me esperaba con un historial de pago para saber por qué se había gastado en lencería. Tuve que darle la explicación con la cara completamente roja. Ya luego hice el reembolso y listo.

Fui con mi hijo y nos miraron extraño

Quien no tenga hijos no entiende que hay ocasiones en las que aunque no queramos, tendremos que andar con ellos de aquí para allá. Para empezar, soy una madre joven y mi hijo parecería mi novio. Sí, ya sé, suena extraño, pero me convertí en madre muy pequeña. Bueno, el caso es que entré a la tienda con mi hijo y muchas mujeres nos miraban extrañados. Tal vez pensaron que él era mi pareja y cómo era posible que anduviera con alguien más joven que yo.

Manchar la lencería con la lactancia materna

Una amiga, luego de pasar casi un año después de haber tenido un bebé, quería ir a comprar lencería nueva. Sus bubis ya no eran las mismas y necesitaba nuevas prendas. Me pidió que la acompañara y con gusto acepté. Ella tenía pocos días que había dejado de darle pecho a su bebé. Al momento de probarse una prenda, le ocurrió algo bastante inusual. Salió un poco de leche de su seno y manchó el bra. Tuvo que comprarlo sólo por no dejarlo manchado en la tienda. ¡Qué cosas, no!

Encontrar a tu suegro probándose un bra ¡WTF!

Una amiga, tuvo tal vez la experiencia más incómoda al ir a comprar lencería. Andaba en un centro comercial, cuando decidió entrar a una tienda de lencería. Andaba merodeando el área donde hay baby dolls, cuando de pronto, vio a lo lejos a su suegro. Por un momento pensó que iba a buscar algo para su suegra, pero más bien estaba probándose bras por encima de la ropa. Ya no quiso investigar si en verdad las prendas eran para la suegra o no. Lo bueno fue que el señor no la vio.

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