Estas son las razones por las que dejé de usar tacones

Hace aproximadamente un año dejé de usar tacones. Antes de eso ya lo había considerado un par de veces pero las circunstancias de la vida y la presión social me obligaban a desechar la idea. La verdad es que no fue una decisión fácil. Si también has pensado decirle adiós a los zapatos de tacón te comparto las razones por las que yo lo hice.

Comodidad

Honestamente me encantan los tacones, aprecio mucho el trabajo de diseño que hay detrás de cada par. Incluso puedo dar buenos consejos para usarlos correctamente de acuerdo al estilo de cada quien, el clima o la rutina diaria. Es más, me paso horas y horas viendo fotografías de ellos en Instagram. Sin embargo, llegó un momento en que me causaba mucho estrés pensar en tener que ponérmelos para alguna situación específica. Sé que existen zapatos de tacón cómodos que es posible traer puestos prácticamente todo el día, pero tenía otras razones para dejar de utilizarlos.

Practicidad

Hace tres años trabajaba en una dependencia de gobierno. Era de esos lugares en los que la imagen es lo más importante para sobresalir. Diariamente usaba tacones altos para lucir mejor, más delgada, más formal, más profesional. Con el tiempo comencé a cansarme de usarlos todo el día. Para llegar a la oficina tenía que tomar el transporte público en hora pico, por lo que todo se complicaba. Poco tiempo pasó para que decidiera salir de mi casa con un par de tenis o flats puestos y guardar los tacones en mi bolsa para ponérmelos al llegar. Además, tengo que contarte que del trabajo me iba a la universidad. De pronto mi bolsa tuvo que ser de un tamaño inmenso para cargar mis cosas de la escuela y el par de zapatos extra. Obvio, quería dejar de llevar tanto peso durante el día. Además, a veces no era capaz de calcular el espacio que ocupaba mi bolso, por lo que todo el tiempo estaba golpeando a las demás personas.

No soportaba el dolor de espalda

Otra cosa que me orilló a dejar de incluir tacones en mi outfit fue el dolor en mi espalda. Mi complexión no es precisamente muy delgada, a pesar de que me alimento bien y cuido mi salud. Además, la parte de mi cuerpo que más problemas me causa son mis pechos, ya que son un poco más grandes de lo que mi espalda puede soportar. Así que dejarle a mi columna la gran responsabilidad de cargar mis boobs sobre un par de hermosos tacones era demasiado. Había días en que ya no soportaba el dolor y la tensión. Lo que sentía físicamente se transformaba en mal humor y en una fea manera de tratar a los demás.

Descubrí otras opciones

Me di cuenta de que una de mis razones para usar tacones era la presión de encajar con las chicas que me rodeaban, ya fueran compañeras de la escuela o del trabajo. Decidí dejar de ponérmelos cuando descubrí que no era el único calzado que me haría lucir sofisticada, sexy y formal. Ahora mis básicos son los tenis sencillos y de colores combinables como negro, blanco, gris, café y azul. Otra opción son las botas. Ambas alternativas van bien con prendas casuales, formales y divertidas. Con este calzado puedo correr, saltar y soportar todo el día sin cansarme o lastimarme. Entendí que lo más importante es mi comodidad y mi salud. Si el tipo de calzado que usas regularmente te está haciendo daño, es mejor que consideres cambiarlo. Encuentra la mejor opción para ti sin dejar de lado el glamour y el estilo.


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