“Yo soy la mamá que jamás…” (con todo el sarcasmo que he podido recolectar)

Desde que me embaracé, mi círculo social cambió un poco. Seguía teniendo a las amigas que ya estaban conmigo de años y empecé a tener nuevas amigas, en la misma situación que yo. Además de mujeres, somos madres. La ventaja de tenerlas es que podemos hablar de temas de la vida y de la maternidad. Aceptamos que no es algo sencillo, pero sin duda es maravilloso. Hace unas semanas, nos reunimos para platicar. Entre todo lo que hablamos, comenzamos a hacer comentarios sarcásticos sobre la maternidad. Ya sabes, “soy la mamá que…”.

Un juego bastante divertido

Cuando empezamos, jamás imaginamos que terminaríamos jugando una versión remasterizada del “Yo nunca, nunca”. Este es un juego en el que dices algo que hiciste y de lo cual te sientes muy arrepentida. Por ejemplo: yo nunca nunca me volví a acostar con mi ex luego de un año de haber roto. Recabé algunos de los comentarios más graciosos de lo que, estoy segura, todas hemos hecho en más de una ocasión aunque lo neguemos por completo.

“Le da el celular al hijo para entretenerlo”

“Soy la mamá que sabe cómo controlar a los hijos y jamás recurre al celular”, fue lo primero que comentó una de mis amigas. Todas soltamos la carcajada. Es un hecho que somos conscientes de que el uso del celular en los niños es malo. Sin embargo, acá entre nos, debo aceptar que de vez en cuando lo usamos a modo de escape. Queremos un poco de paz para ir al baño. Por ende, recurrimos al bendito aparato para controlar y domar a las fierecillas y tener un respiro de más de 3 segundos.

“A la que jamás se le ha caído el celular en la cara del niño”

A veces, también usamos el celular para ver algún programa con los nenes. Incluso para tomarnos fotos con ellos. Ya sabes, recostados en la cama, alzamos los brazos para ver el celular y ¡auch! De repente no lo agarramos bien y va a dar a la cara del pequeño retoño. ¡Ups! Juro que nunca me ha pasado a mí. 😇

“Tiene la casa hecha un caos”

“Soy la mamá que tiene la casa ordenada, la comida hecha y los niños tranquilos. Hasta parecen un mueble más de la casa porque no hacen ruido ni desobedecen”, exclamó otra amiga y todas soltamos la carcajada. Obviamente, cuando no eres madre, es muy fácil que juzgues y critiques. Hay veces que ni siquiera nos da tiempo de bañarnos, mucho menos de tener a casa ordenada. Además, por más que recojamos, los niños felices hacen tiradero, sacan, exploran y sabemos que la casa no dura mucho tiempo ordenada. Se puede apreciar el orden hasta que ellos se van a dormir, pero antes de eso, nada.

“Jamás me quejo de nada, porque tengo mucho tiempo de sobra”

Las amigas que no tienen hijos o marido suelen hacer comentarios como: “¿por qué no te has pintado el cabello ahora?”, “¿hoy no tenías ganas de maquillarte o qué pasó?”. De verdad, piensan que es fácil llevar una casa, ver hijos y tener todo listo. Se puede, sí, pero a veces es complicado. Nos cansamos, queremos gritar y llorar y mandar todo al carajo. ¡La neta!

“Voy a dejar a los hijos a la escuela y voy desarreglada”

“Soy la mamá que siempre va en sus mejores ropas a dejar a mis hijos, nunca he ido con cara desvelada o sin bañarme”, exclamó otra de las amigas en la reunión. Las que somos mamás sabemos que a veces, aunque nos levantemos super temprano, el tiempo se nos viene encima y no terminamos de hacer todo lo que debíamos. También hay otros momentos en los que estamos tan cansadas, que preferimos dormir un poco más en lugar de bañarnos. Sólo nos ponemos unos pants, nos recogemos el cabello y nos cepillamos los dientes, ¡listo!: a dejar a las criaturas.

“Critica a otras mamás ni compara el desarrollo de los hijos”

Todas las amigas mamás que conozco han arremetido contra otra madre en algún momento. Sí, todas nos encontramos en la misma situación, pero hay algunas que de verdad exageran. En ocasiones, eso nos hace salirnos de nuestras casillas y decir algo al respecto. Esas señoras necesitan que alguien les diga las cosas como son, si no, seguirán pensando que están siempre en lo correcto.

“Jamás grita ni se desespera con los hijos”

Sí, sin duda, toda mamá se ha desesperado en algún momento y le ha gritado a sus hijos. Yo lo he hecho, tú lo has hecho, todas lo hemos hecho. Deja querer aparentar ser la madre ejemplar. De acuerdo a los conocimientos y posibilidades de cada una es lo que le ofrecemos a los hijos. No te sientas mal por eso. Además, de vez en cuando un regaño les viene bien a los chamacos, o serían un completo caos.

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