Vivir o sobrevivir, ¿qué es lo que estoy haciendo?

Alguna vez te has puesto a pensar qué es lo que has estado haciendo todo este tiempo. Es importante tener en claro que vivir y sobrevivir no significan lo mismo. Fácilmente podríamos decir que vivimos el día a día, pero de acuerdo a algunos comportamientos parece no ser así. Vivir o sobrevivir, es complicado de determinar; sin embargo, cuando logramos entender el sentido de nuestra vida, esta se vuelve más sencilla. No hay que olvidar que la vida se pasa muy rápido y ¿qué mejor que disfrutar de manera consciente cada momento?

Ir rápido no es sinónimo de eficacia

Me he percatado de que la forma en que vivimos se caracteriza por las prisas y carreras del día a día. A todos lados vamos corriendo. No nos detenemos un momento a disfrutar o a respirar. Estamos tan mecanizados, que hacemos las cosas con la mayor velocidad posible. Eso podría parecer muy bueno, pero, a veces, de tanta rapidez nos olvidamos de la eficacia. Contrario a lo que podríamos pensar, ir tan rápido nos confunde y dejamos de ver más allá de lo cotidiano. Sin darnos cuenta, estamos dejando que se nos escapen segundos de nuestro día. Podría decir que de tan rápido que nos movemos, parece que ya lo hacemos por inercia. Permitimos que nuestra energía se enfoque sólo en algunas cosas, dejando de lado lo que realmente importa. Es decir, lo urgente no deja tiempo para lo importante.

Más ocupaciones = más beneficios

De acuerdo a nuestra lógica, pensamos que hacer más cosas en el día significa que aprovechamos más la vida. Incluso presumimos que en nuestra agenda no hay espacio disponible nada más. Lo malo es que al hacer esto, entramos en una dictadura social. Eso me comentó mi terapeuta, pues dice que al ir de compromiso en compromiso, todos deciden qué hacer con nuestro tiempo. Esa dictadura nos pide ir más rápido, dejando de pensar y de conectar con nosotros como individuos. Nos olvidamos de que somos lo más importante y al no prestarnos atención, dejamos de escuchar nuestra voz interna para saber qué es lo que realmente queremos.

Ver hacia el futuro

¿Vivir o sobrevivir? Es un gran dilema, pues al ir tan aprisa, me he dado cuenta de que solo estoy viendo hacia esos planes que tengo en mente. Los tengo tan calculados, que me enfoco en que las cosas salgan como deseo, sin detenerme a analizarlas. Había olvidado preguntarme si realmente siento satisfacción por esos planes que he decidido realizar. La terapeuta me explicaba que el no detenerme un momento cada tanto, era en parte motivo de mi poca satisfacción. Había dejado de lado el hecho de escucharme y de reflexionar sobre el camino que llevaba recorrido. Estaba olvidando que el verdadero disfrute de la vida está en los pequeños detalles. Estoy aprendiendo (con algo de trabajo, debo admitir) a volver a gozar de eso pequeño. Sólo así difrutaré lo que realmente amo y me quedaré con un gran sabor de boca. Me queda claro que por mucho tiempo lo único que he hecho es sobrevivir y en realidad quiero vivir. Ahora que tengo las pautas para hacerlo, pondré manos a la obra.

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