Vivir en casa de tu suegra no es la mejor idea

Hay momentos en los que podrías pensar que vivir en casa de tu suegra puede ser una buena idea. La realidad es otra, pues finalmente se trata de un territorio en el que tú eres vulnerable. Estar en casa de otro no significa tener la misma confianza para hacer o decir las cosas. Además, la cosa se pone peor cuando estás en territorio en el que tu amado siempre tendrá más privilegios que nadie más. Tal vez tú digas que eso no es verdad. Si ese es tu caso, me da mucho gusto que la pases bien. En mi opinión puedo decir lo contrario debido a lo que viví.

Caras vemos, manías no sabemos

Recuerdo que cuando conocí a mi suegra, desde un inicio supe que era una persona bastante “especial”. No lo digo porque fuera grandiosa o la mejor suegra, sino porque era muy quisquillosa con lo que había a su alrededor, sobre todo si se trataba de sus hijos. A los ojos de ella, sus hijos seguían siendo unos seres indefensos por los que ella debía sacar las garras en cualquier momento. ¡Patético! ¿No lo crees? Los primeros meses no me daba cuenta de ello, sino hasta después. De manera directa, ella no se entrometía en los asuntos. El problema era que sus hijos siempre querían cargar con ella a todas partes. Así fuera una ida al cine, una simple comida o un paseo, siempre querían que estuviera ahí.

Las cosas se ponían más serias

A pesar de ese “pequeño” altercado, yo me sentía muy bien con el hombre con el que estaba. Las cosas cada vez se ponían más serias y yo pensaba que la relación iba bien. De momento me olvidé de lo que pasaba con su señora madre. Sin embargo, un día platicando con una amiga, me hizo darme cuenta de la situación. Imaginamos que yo tuviera un futuro con ese chico y todo el poder que él le otorgaba a ella siempre sin importar la relación. ¿Qué hubiera pasado si las cosas hubieran llegado más lejos? Por suerte, el hubiera no existe y ahora son solo dudas. Si yo hubiera aceptado continuar con esa relación, en cualquier momento las cosas iban a terminar muy mal. Ni siquiera permitía que mi mamá se metiera en mis decisiones, menos iba a dejar que alguien más lo hiciera a expensas de otro.

Vivir en casa de tu suegra…

Creo que no todas las suegras son malas o al menos no tanto, pero eso no descarta que se encuentre una que otra malvada por ahí. Más bien ha de ser cuestión de suerte encontrarte con una de las buenas. Siempre al hablar de suegras, imaginamos brujas o terribles monstruos que nos devorarán. Sin embargo, por muy bien que te lleves con ella, no es buena idea que vivan bajo el mismo techo. Piensa que si las cosas van mal con tu pareja, por mucho “amor” que te tenga, siempre defenderá primero a su retoño por encima de cualquier otra persona. Esto, a la larga, podría dañar su relación y en vez de llevarse bien, sería lo contrario.

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