Vida después de la muerte: podría asegurar que mi abuelo me visitó

Creer en la vida después de la muerte puede dar esperanza y, en algunos momentos, también miedo. Nadie ha podido comprobar lo que pasa después de que mueres. Sin embargo, muchas personas en este mundo han dedicado su vida entera a documentar historias y a juntar evidencia de lo que ocurre. Te voy a contar la historia de como mi abuelo me visitó.

Como muchas personas, tengo una anécdota de algo que me pasó después de que mi abuelo falleció. ¿Cierta o no? Tendrás que tener fe y solo creerme, pues al menos sé que no soy la única persona que ha tenido este tipo de experiencia.

Mi abuelo murió

Cuando yo tenía 7 años mi abuelo murió de cáncer. Fue detectado a destiempo y realmente él no sabía que lo tenía. Un día, sin más, ya no despertó. Afortunadamente murió mientras dormía y aunque fue un momento muy duro para mi familia, en ese entonces yo no tenía plena conciencia de lo que era la muerte. Mis padres no quisieron llevarme al funeral y yo no entendía muy bien de qué se trataba, así que me quedé con una tía en casa. La noche del funeral, yo aún no sabía que mi abuelo había muerto, aunque había visto mucho movimiento en casa de mi abuela. Las visitas de improvisto eran algo muy usual. Así que para mí había sido como cualquier otro día.

Llegó la noche

Mis papás me dejaron con una tía, pero debo decir que no era la mujer más cuidadosa de este mundo. Ella se quedó dormida en el sillón, mientras yo intentaba bajar el cereal de la alacena en la cocina. Yo solía treparme en los muebles de la cocina con ayuda de mi papá, pero esta vez salté con fuerza y alcancé a subir. Mi hermano estaba detrás de mí. Con tres años menos que yo, brincaba de gusto porque íbamos a cenar cereal sin permiso. Tomé el cereal y lo dejé a un lado de mí. No obstante, bajar del mueble estaba siendo un gran problema hasta que, de repente, mi hermano me dijo: “Espera, Mike te va a bajar”. En ese momento miré hacia atrás y vi a mi abuelo, quien me ayudo a bajar del mueble. Le pedimos que no le dijera a mi tía que habíamos agarrado el cereal. Él nos sonrió, tomamos los platos, la leche y el cereal y subimos al cuarto.

El recuerdo de mi abuelo

Horas más tarde, mi tía nos sorprendió en la cama con los platos de nuestra travesura y aun despiertos viendo caricaturas. Me preguntó cómo había alcanzado el cereal. Estaba algo preocupada pues en realidad los muebles de la cocina eran bastante altos. Me regañó por saltar en la cocina, me dijo que era muy peligroso y me iba a acusar con mis papás. Mi hermano intentando defenderme, le dijo que mi abuelo nos había ayudado en la cocina. Mi tía se enojó mucho y nos dijo que estábamos mintiendo. En fin, después de una minidisputa, el asunto quedó olvidado.

 

Varios meses después

No recuerdo realmente cómo fue que mis papas tocaron el tema respecto a la muerte de mi abuelo. A mí solo me habían dicho que él no iba a regresar y que tal vez lo vería algún día. En realidad fue una de esas explicaciones vagas que se les da a los niños que preguntan demasiado. Mi abuelo murió en octubre, y en enero, en época de Reyes Magos, mi hermano y yo volvimos a verlo. Era de noche, mi hermano y yo compartíamos habitación. La casa ya estaba en silencio. Recuerdo que mi papá dejó las luces de Navidad prendidas y se veían a través de la ventana. Me despertó el frío y vi que mi hermano estaba sentado en la cama sonriendo. Debo aclarar que mi hermano en este entonces tenía tres años. Cuando mis ojos se abrieron en la neblina que da cuando estás despertando, vi a mi abuelo al pie de la cama. Estaba sonriendo y nos dijo que nos durmiéramos. Mi hermano y yo nos metimos en la cama. Lo último que recuerdo es que me dio un beso en la mejilla y que nos quedamos dormidos.

Cosas de niños

Pasaron muchos años y nunca le contamos a mis papás que habíamos visto a mi abuelo. De hecho, mi hermano hoy en día no lo recuerda con tanta claridad. Fue hasta que tuvo unos 11 años, mientras ayudaba a mi abuela a adornar el árbol de Navidad de ese entonces, que le contó lo del cereal y del último recuerdo que tenía de mi abuelo. Mi abuela le creyó todo, pues ella decía que también lo había visto una noche. ¡Y cómo no, mi hermano y yo siempre fuimos sus nietos más apegados! Verdad o solo un cuento de niños, en realidad es que no lo sé. Yo sigo contando la historia tal cual la recuerdo.

Yo, en realidad, creo que mi abuelo me visitó, me creas o no, en este mundo hay muchas cosas sin resolver.

 

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