Verdades de ser mamá a los 30

Cada vez son más las mujeres que se vuelven mamás a los 3o. No obstante, nuestras abuelitas o tías no lo entienden del todo. Por eso, nunca falta la que te pregunta: “¿Y para cuándo el bebé mijita?”. Y si tienes más de 28, olvídalo, ya te ven raro. Lo cierto es que ser mamá a los 30 tiene muchas ventajas y alguna desventajas, como todo en la vida. Estas son las verdades de ser mamá a los 30.

A los 30 estás en tu mejor momento

A los 30 ya viajaste, cumpliste metas propias, profesionales y saliste a todas las fiestas que quisiste. Aunque aún te queden mucho más cosas por hacer, es posible que ya estés más que lista para ser mamá. Así, cuando llegue el bebé no sentirás la frustración de haber dejado una parte de tu vida a un lado. Tu bebé será esta nueva etapa y tú estás más que lista para ella.

A los 30 tienes más equilibrio emocional y económico

A los 30, tienes mayor equilibrio emocional. La forma en la que piensas y enfrentas los problemas es con mayor madurez que a los 20, por ejemplo. Así que ya eres una mujer más tolerante, paciente y empática. Y no solo contigo, también con tu pareja. Y eso, es justo lo que un hijo necesita para crecer sano y feliz.  Y además, ya tienes estabilidad económica que hará que los gastos del bebé no sean ningún problema.

El reloj biológico hace tic-tac

Según los expertos, la edad correcta para tener hijos es entre los 20 y los 35 años, ya que después de ese momento los problemas de fertilidad relacionados con la edad aumentan considerablemente. Y no sólo eso, después de los 35, es mucho más probable que tu hijo nazca por cesárea y algunos riesgos durante el parto podrían presentarse. Ni modo, no podemos evitar que el cuerpo envejezca.

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