¿Eres una mamá malvavisco?, ¡ten cuidado!

Nadie nos enseña como ser madres, pero es preciso evitar que la situación nos rebase. Muchos padres, con el tiempo, consideran que permitir  a sus hijos hacer su santa voluntad es ser buen padre, pero no siempre es así. ¿Eres una mamá malvavisco? Checa lo que podría pasar.

Mamás malvavisco

Los expertos  definen como padres malvavisco a los que son demasiado permisivos, condescendientes en la educación de los niños y no ponen límites. Se les llama de esta forma ya que los padres o madres malvavisco son suaves como un bombón. Son demasiado dulces con sus hijos aunque estos no respeten normas ni, a veces, a las personas. El gran problema de esta situación es que los padres no representan una figura de autoridad para sus hijos. Lo que dificulta que los pequeños cumplan las reglas y adquieran buenos modales y hábitos saludables.

Por qué son así los padres malvavisco

Los especialistas explican que se trata de padres entre 30 y 45 años. Estos generalmente fueron educados dentro de esquemas muy rigurosos que no desean aplicar en sus hijos. Son padres que tratan de modificar la forma cuadrada con las que se les educó. La parte trágica de los padres malvavisco es que llevan este tipo de educación relajada al extremo. Le tienen miedo al sufrimiento del niño y por ello terminan siendo tan permisivos. No establecen la disciplina en su hogar y cada vez que algún infante llora o hace berrinche terminan complaciéndolo.

Ante esta respuesta, el niño aprende que no importa cuan mal se porte, pues siempre tendrá una recompensa. Si no quiere comer lo que hay en casa, le compran lo que pide. Si no se quiere dormir a la hora que le corresponde, se lo permiten, aunque por la mañana no quiera levantarse para ir a la escuela.

 El daño que le hace a los niños

Al final este comportamiento le hace un gran daño a los niños. En primer lugar porque el pequeño no tienen sentido de la autoridad. Asumen que sus padres están al mismo nivel que ellos y pueden darse a la tarea de manipularlos. El niño crecerá entre berrinches y malos hábitos. Todos los niños tienen que aprender a lidiar con la frustración, de no ser así no podrán enfrentar correctamente los hechos de la vida. Los padres malvavisco no están conscientes de que sin disciplina y sin reglas no están educando al niño para enfrentar al mundo. Los hijos de mamá malvavisco no desarrollan tolerancia a la frustración y rivalizan en la escuela porque no están acostumbrados a recibir una negativa.

 Finalmente, debes poner atención, ya que si el método de comunicación de tu hijo a los ocho años sigue siendo el berrinche, es porque le falta una vía de expresión. Esto es un foco rojo de que carece de habilidades para expresar lo que piensa, siente o desea. De hecho, si el comportamiento no se erradicó es posible que llegue a tener una adolescencia muy conflictiva y una vida adulta complicada.

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