Ser una buena esposa, ¿debería importarme?

Ser una buena esposa actualmente dista mucho de lo que solían pensar las mujeres de las generaciones pasadas. Dar de cenar al marido, atender a los hijos, limpiar la casa, cocinar sano… ¡Vaya! Una serie de responsabilidades que te obligarían a desempeñar un papel de novela que muy pocas mujeres realizan y son felices.

En esta época el papel de la mujer perfecta que esperaba a su marido en la puerta se está convirtiendo en un mito. A pesar de que muchas mujeres fuimos educadas para cumplir un cierto papel en el hogar, cada vez hay más mujeres solteras de 30 que no tienen contemplado ser esposas ni madres. Entonces ¿qué pasa con el resto de las chicas que encontraron el amor en su camino? ¿Deberían cumplir con la expectativa de “buena esposa” para tener un matrimonio exitoso? La respuesta está en la forma en la que te desenvuelves al ser una buena esposa.

¿Qué es una buena esposa en estos tiempos?

En 1953 existía un  manual para ser una buena esposa. Pues bien, es momento de decirle adiós a ese “papel” que se suponía toda mujer debía adoptar. Quizá en esa época funcionaba, pero hoy en día el papel de una buena esposa debería adecuarse al estilo de matrimonio que lleva cada una. Ser una buena esposa no significa que tengas que cocinar comida gourmet cada noche y esperar a tu marido como una mujer sumisa. De hecho, ser una buena esposa en estos tiempo tiene que ver más con la calidad de vida que puedes obtener con tu pareja. Ambos tendrán que encontrar el equilibrio para mantener la paz dentro de su hogar. Por lo tanto, ser “buena esposa” tendrá que ver más con el estilo de vida de cada pareja. Siempre busca el equilibrio, no tienes que hacer todo el trabajo. Busquen la mejor forma de dividir los quehaceres para que ninguno de los dos tenga carga extra. Seguramente los dos tienen un trabajo, así que tendrán que llegar a un acuerdo.

¿Debería importarme cumplir con ese papel?

Hay que dejar en claro que no tienes que cumplir con las expectativas que se esperaban en los 50 de lo que era ser buena esposa. Esperar a tu marido maquillada, perfecta con todo controlado. Sabemos que esto no se adecua a la realidad. Intenta ser una buena esposa en el sentido de ser una buena pareja. Busca que tu relación amorosa crezca pacíficamente. Contraer matrimonio implica más responsabilidades (comida, pagos, limpieza, hijos) que no tienes que asumir sola. Hay dos personas en el matrimonio, todo es negociable. Eso sí, tienes que platicarlo con tu pareja pues los hombres no son adivinos; es un acuerdo que se tienes que discutir y negociar. De esta forma ser una buena esposa se convierte en algo factible.

Un matrimonio exitoso

Un matrimonio exitoso requiere de cuidado, dedicación y mucho amor. Atiéndanse entre los dos, ninguno es más importante que el otro. Deben funcionar como un equipo. Claro que habrá situaciones difíciles en las que uno tendrá que hacer más que el otro. Hay que ser pacientes y también comprensivos el uno con el otro. No intentes actuar como la mujer perfecta, mejor actúa como una mujer inteligente. Descubre qué puedes aportar a tu matrimonio y qué no estás dispuesta a dar. La comunicación debe ser todo en un buen matrimonio.

Ser esposa nunca es sinónimo de “esclava”. ¡No dejes que pase!, para eso existen las reglas.

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