Trabajadora pero imperfecta, así se describe una youtuber e influencer

Hay personas que desde pequeñas tienen claro qué quieren en la vida. Una de ellas es Alhely Farah Aguilar, quien siempre se dijo a sí misma: “Mi voz va a ser escuchada”. Sin darse cuenta, esa meta la llevó a donde se encuentra actualmente: es nutricionista vegana y copropietaria de la comercializadora yucateca Crudo & Vegano. Además, es youtuber e influencer.

Nada llega en “bandeja de plata”

Alhely, mejor conocida como Lylo, admite que no entiende cómo pasaron las cosas. Lo único que tiene claro es que “nada llega en bandeja de plata”, ya que todo requiere de disciplina, esfuerzo y dedicación. Esas virtudes han sido piezas claves para Lylo, quien las aprendió de sus mejores ejemplos: sus padres.

Su familia, su pilar

Para la nutricionista, de 29 años de edad, su aventura empezó en su natal Mérida, Yucatán. Ahí vivió y creció, así como en Motul y la isla de Cozumel, municipios de Yucatán y Quintana Roo, respectivamente. Esos lugares forman parte de las raíces de la youtuber, quien expresa que su mayor pilar es su familia. “Mis papás son de origen humilde, todo lo que tienen lo han ganado trabajando. Hubo un tiempo en el que pasamos una crisis económica, y ellos prefirieron quitarse la comida de la boca para que a mí y mis hermanos no nos faltara nada”, indica Alhely.

Actitud antes las adversidades

“No podía tirar a la basura el sacrificio de mis padres, quienes me inscribieron en una escuela prestigiosa, pero igual costosa. Algunos compañeros se burlaban de mí, me decían ‘polloboba’ porque era ‘teta’ y aplicada, ya que tenía que cuidar mi beca. Me criticaban porque no tenía dinero, pero simplemente les demostraba y, sobre todo, me demostraba a mí misma que estaba en esa escuela porque lo merecía, porque me esforzaba“, expresa la nutricionista.

El lado positivo

Alhely prefirió dejar de lado las cosas negativas y centrarse en lo positivo: ¡los talleres de Bellas Artes de su escuela! “Amaba, amo, todo lo relacionado con la música, canto, baile… Admito que deseaba actuar, pero mi padre me aseguró que la ‘artisteada’ no era para mí. Además, me dijo que quería que le entregara un título universitario”, recuerda.

“Y ahora, ¿qué hago?”

Creyendo que dejaría sus sueños a un lado, Lylo se inscribió a la carrera de odontología, pero la odió. “¿Cómo le dices a la persona que más cree en ti que su dinero se fue por un tubo? No fue nada fácil, pero mi papá me apoyó y cambie de carrera a nutrición. Tampoco me fascinaba, pero me ‘mataba’ a estudiar porque tenía que cuidar mi beca. Durante esa etapa de mi vida me volví obsesivo-compulsiva. Irónicamente comía mal y siempre tenía migrañas. A pesar de eso, concluí la carrera, le entregué a mi papá el título y me pregunté: ‘y ahora, ¿qué hago?’. Estaba perdida, no sabía que seguía”.

El veganismo, su luz

“Decidí probar el veganismo. Ahora dices esa palabra y es algo común, pero antes, y en Mérida, no era bien vista porque a la gente no le gusta el cambio. Pero nuevamente, mi padre me apoyó”. Sin imaginarlo, la nutricionista encontró todo lo que necesitaba en el veganismo: su salud mejoró y empezó a descubrir nuevos horizontes.

Bye, bye, coche; hola, negocio

La youtuber se dedicó 100% al veganismo e incluso estudió una especialidad en nutrición vegana, en Austin, Texas, y nutrición macrobiótica, en Nueva York. Finalmente, ella y su amiga Franchesca Caffagni Rosado, quien estudió administración de empresas, decidieron emprender en 2012 un negocio: Crudo & Vegano. Desde ese momento se plantearon una meta: ofrecer productos sanos y de alta calidad. Con el paso del tiempo, decidieron aprovechar la riqueza natural de México, pero sobre todo de Yucatán. De esta manera, promueven los productos locales y artesanales. Al principio, la influencer y su amiga invirtieron todos sus ahorros y hasta vendieron sus vehículos.

Un largo camino

Aunque el comienzo no fue fácil, Crudo & Vegano empezó a rendir frutos. Además, Alhely daba consultas médicas solo a personas veganas. “Tenía que ser congruente con mi ideología, aunque sólo tuviera dos pacientes”, expresa Lylo, sin pensar que uno de éstos la llevaría al mundo de YouTube. “Tengo que ser honesta, Wabir (por el influencer Gabo Wabir) creó a Lylo. Durante una consulta me dijo ‘eres muy cagada, tienes que hacer Youtube’, pero le respondí que no. Sin embargo, me invitó a estar en uno de sus vídeos y la gente empezó a preguntar por mí, así que me adentré en el mundo de Youtube”.

Problemas y dudas existenciales

Primeramente, la nutricionista abrió su canal de YouTube (lylodecrudovegano) para compartir recetas y dar consejos de alimentación, pero considero que no estaba aportando nada nuevo. “En internet hay miles de recetas de comida. Quería que la gente supiera que ser vegana no te convierte en un bicho raro. Somos seres sociable como ellos y tenemos problemas y dudas existenciales. Entonces, decidí compartirles mi vida”, manifiesta.

Refugio e introspección

Y entonces, la youtuber empezó a compartir su vida, pero desde su cuenta personal de Instagram: lylocyv. Poco a poco ganó seguidores, pero de nuevo la invadió una duda: ¿por qué la gente la sigue, por qué le da likes a sus fotos? “Lo que la gente no sabe es que Lylo sólo es una parte de mí, pero no es Alhely. Lylo es la mujer que aspiro ser. Esa mujer fuerte, con magia y sueños. Y digo esto porque la gente ve a Lylo como una mujer perfecta, pero lo cierto es que yo, Alhely, soy todo menos perfecta. Se puede decir que las redes se volvieron mi refugio, pero principalmente me ayudan a analizarme y ver en qué estoy fallando. Y si soy más honesta, me gusta equivocarme porque así descubro de qué soy capaz”, asegura la influencer.

Una nueva aventura

El deseo de ir hacia adelante la trajeron a Ciudad de México, donde en octubre pasado empezó a ofrecer sus productos. Éstos se encuentran en dos comercios; uno se ubica en la colonia Roma Norte y el otro en Polanco. “Vine a la capital del país para expandir el negocio, crecer como persona y compartir nuevas experiencias. Me considero afortunada porque la vida puso en mi camino las migajas, que fui recogiendo y moldeando. No tengo millones de seguidores, pero espero que entre los que tengo hayan personas que se atrevan a hacer lo que quieren. Espero ser una fuente de inspiración para que la voz de ellos igual sea escuchada“, expone.

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