Todo lo que una mujer piensa antes y después de su primer embarazo

Mi madre siempre dice que la vida da un giro de 180° luego de tener hijos. Dos de mis hermanas ya son madres y opinan lo mismo. Una de mis mejores amigas ya es mamá, y me dijo, desde su perspectiva, todo lo que una mujer piensa antes y después de su primer embarazo.

El antes

Antes de quedar embarazada, uno escucha historias e inevitablemente piensa: “¡Qué horror!, ¿Me van a cortar? Eso seguro dolerá hasta el alma”. “Además, ¿me pondrán raquea, qué es eso?”. “¿Qué le pasará a mi pobre vagina?”. En fin, la mente es poderosa y sólo ayuda a que el miedo aumente. Todas esas preguntas se las hizo mi amiga, quien al quedar embarazada acudía al ginecólogo y sacaba un montón de preguntas.

Miedo por la cirugía y el cuidado del bebé

Ella considera que por más que te digan que todo estará bien, el miedo sigue presente. De hecho, con la cercanía del parto sólo aumenta. “Tenía muchos miedos por la cirugía. Me preguntaba si me iba a doler, pero principalmente si aguantaría las contracciones”, me cuenta mi amiga. Sin embargo, su preocupación no sólo era la cirugía, sino qué haría al tener a su bebé. Con el paso de los meses, me preguntaba: “¿Me quedaré dormida? Si es así, ¿podré escuchar si el bebé llora en la madrugada? ¿Y si me levanto medio dormida y se me cae?”.

El después

Finalmente llegó el día de la operación. Y a pesar del caos para llegar a la clínica, mi amiga estaba más que lista. En ese momento no tuvo miedo de las contracciones, la raquea o lo que le pasaría al dar a luz. Sólo deseaba que el niño naciera sano. “Ni siquiera me hizo cosquillas la recuperación, y pude levantarme de la cama como si nada, aunque me hicieron la cesárea“, recuerda.

Instinto materno

Nadie recibe un instructivo para ser madre, pero hay algo mejor que ello: el instinto materno. Mi amiga no creía tenerlo; honestamente, yo tampoco creía que lo tuviera. Considera que una madre hace las cosas de cierta manera porque sabe que así tienen que ser, no hay otra explicación. “Uno se adapta y aprende. Aprendes a estar alerta, y dices adiós a las horas de sueños profundo”. Aunque admite que al principio hay miedo de que ocurran accidentes, al final uno aprende. “Aprendes a cargar a tu hijo, bañarlo, vestirlo y alimentarlo”.

La más feliz

Ahora se siente la mujer más feliz del mundo, ya que su hijo es su mayor motivación. Su pequeño le enseña a diario algo nuevo. Con él está descubriendo otro mundo y su faceta de madre. Ahora admite: “Siempre juré no embarazarme, ¡pero mírame ahora! Él lo es todo, el resto está de más”.

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