Todo lo que sólo entiende una mamá que ha tenido a sus hijos por cesárea

Muchas mujeres deciden tener a sus hijos por cesárea, porque sienten que es lo más sencillo. Tienen miedo al dolor que puede ocasionar un parto natural y prefieren tomar la decisión de que corten sus cuerpos para evitar esas molestias. La verdad, yo no tengo idea de cómo se sienta tener un hijo por parto natural. Mis hijos han nacido por cesárea por diferentes razones, y no, no es porque yo así lo haya querido.

Créeme, si esa es tu decisión, no te juzgo. Sólo me gustaría que fueras consciente de todo lo que tendrás que vivir y que podrías evitar. La maternidad es algo sagrado, pero a veces eso se ve interrumpido por diversos factores. A mí me hubiera gustado que me platicaran experiencias mucho antes de tomar la decisión de ser madre, así, podría estar mejor preparada en este momento. Y sí, ya sé que para ser mamá no existe un manual, pero al menos sería más consciente de todo lo que puede pasar a mi alrededor y saber manejarlo de mejor forma.

Anestesia

Para que puedan hacer una cesárea, es importante que tengas la suficiente anestesia en tu cuerpo. Sabemos que la forma más rápida de aplicar anestesia es por medio de una inyección. Sin embargo, en el caso de esta cirugía de alto riesgo, la inyección no se aplica en el brazo o en la pompa. Tiene que ser aplicada en la columna vertebral. Han pasado ya varios años de que me pusieron las dos anestesias y aún recuerdo esa sensación fría en mi cuerpo. Por si fuera poco, hay riesgo de que al ser mal aplicada, podría afectar la movilidad de tu cuerpo de por vida. Imagina que quedes paralítica y no puedas cargar en ningún momento a tu bebé. Eso es algo a lo que nos exponemos las mujeres que debemos tener a nuestros bebés por cesárea.

7 capas del cuerpo son cortadas y suturadas

Para que el médico pueda llegar al bebé, deberá cortar no una ni dos capas de nuestro cuerpo. Siete capas deberán ser cortadas una por una para poder llegar a la placenta y sacar al bebé. Al finalizar, deberán suturar cada una de las capas. ¿El riesgo? Que alguna capa se infecte o se abra. Imagina lo que podría pasar, sin duda una hemorragia interna que podría ser fatal. Y no sólo eso.

El mundo se derrumba, pero no puedes detenerte ni siquiera un minuto

En cuanto despiertas de la anestesia, por muchas pastillas que te den, el dolor está presente. Y no creas que puedes quedarte acostada en cama viendo la vida pasar hasta que te sientas mejor. ¡No! Debes continuar, atender a tu bebé si tiene hambre o simplemente debes pararte a caminar para que tu mejoría sea más pronto.

El dolor no es sólo en ese momento

Si pensabas que el dolor sólo es por ese momento o los primeros meses de vida de tu bebé, te equivocas. El dolor te acompañará toda la vida. Mi hijo mayor ya tiene 12 años y aún sigo sintiendo algunas veces molestias en la zona donde tengo la cicatriz.

Una cesárea muchas veces no se hace por gusto

Como dije, hay mujeres que toman la decisión de tener a sus hijos por cesárea para evitar dolores y sufrimiento. En otros casos, a algunas mujeres nos tienen que abrir porque es una urgencia si el bebé está perdiendo líquido amniótico o si se le está enredando el cordón umbilical. Lo mismo sucede si el bebé nace prematuro o si viene en postura inversa a la que debe tomar para poder salir. Así que no, no todas nos hacemos una cesárea por gusto o comodidad.

Una cesárea no te hace cobarde o débil

He escuchado a algunas mujeres que tienen a sus hijos por parto natural, llamar a las mujeres que tienen hijos por cesárea como “débiles o cobardes”. Piensan que tomamos la salida fácil, pero tampoco vamos a ir por la vida con un cartel que explique el porqué nuestros hijos nacieron por cesárea. Y no, tener un hijo por cesárea no te hace menos madre ni menos mujer. Todas somos igual de valiosas.

Tienes una cicatriz que te recuerda uno de los mejores momentos de tu vida

Sin duda, al ver a tus hijos creciendo, sabes que esa cicatriz lo vale por completo.

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