Todo lo que mi mamá hacía conmigo y yo juré no hacer con mis hijos

Ahora que vivo en carne propia la experiencia de la maravillosa maternidad, veo las cosas de una manera distinta. Me queda claro que la labor que hizo mi madre fue grandiosa, pero aún así, creo que hay ciertas cosas que no haría. Sí, mi mamá hacía esas cosas porque creía que eran correctas, pero conforme pasa el tiempo y cambian ciertas cosas, creo que es hora de dejar eso en el pasado. Además, hay algunas que jamás haría porque a mi parecer no son correctas.

Corte de honguito

¿Quién de nosotras no pasó por la estética y su madre tuvo la loca idea de tener un corte de honguito? Era un corte de moda en ese tiempo. Recuerdo que todo niño que veía en la calle lo traía. Lo más gracioso es que muchos de esos niños, ya siendo padres, hacían lo mismo con sus hijos. Es un hecho que yo no lo haría sin consultarlo con mi hijo previamente. Finalmente él que lo lucirá será él y no yo.

Usar Vick Vaporub para destapar la nariz

Mi abuela le decía a mi madre que usar Vick Vaporub era una bendición. Era el remedio perfecto cuando nos enfermábamos de gripa y no podíamos respirar. Ella le decía a mi madre que untar un poco de ese producto en mi pecho era mágico. En efecto, era grandioso pero lo malo es que a veces mi madre lo usaba también para que pudiera respirar. Eso que mi mamá hacía, juré no hacerlo con mi hijo. A pesar de poder respirar, es una sensación desagradable que por mucho tiempo quema.

Hacer las líneas del peinado con pluma

En mi caso, en más de una ocasión tuve que vivir con el descuido de mi madre. Si salíamos de casa y ella olvidaba cargar el peine, terminaba peinándome con una pluma. Lo malo es que al usar la punta de la pluma rayaba mi cabeza. Por fortuna, mi hijo no tendrá que padecer eso del peine.

Emulsión de Scott

Recuerdo que mi mamá hacía varias cosas que le aconsejaba mi abuelita por el bien de nosotros. Una de ellas era darnos la bendita Emulsión de Scott. Aseguraba que con ella creceríamos como Michael Jordan. ¿Quién no iba a querer ser así de grande? Lo malo era que la emulsión era una completa asquerosidad. La verdad es que ahora no sé si siga existiendo, pero sin duda, no se la daría a mi hijo.

Cuidar a los hermanos

Uno de los peores errores que mi madre y muchas madres pudieron hacer con nosotros, fue adjudicarnos responsabilidades que no nos correspondían. Sí, ya sabes, si eras el hermano mayor te pedían que cuidaras a los hermanos más chicos. Lo peor era que si algo les pasaba, te echaban la culpa como si de verdad hubiera sido tu problema. ¡Por Dios, si apenas éramos niños!, ¿cómo diablos querían que cuidáramos a otros niños!

Obligar a saludar a todo mundo

¡Pffff! Sin duda es una de las tantas cosas que mi mamá hacía cuando era pequeña. No lo haré jamás con mi hijo, pues de obligarlo ahora a saludar a todo mundo, podría convertirse en alguien sumiso. ¡Eso jamás!

No aceptar sus errores

Como mamás, tenemos una carga con la que a veces no podemos. Sin embargo, nos han hecho creer que somos seres perfectos, que no podemos doblarnos ante nada. No podemos equivocarnos y no podemos hacer nada malo para no afectar a los hijos. Debemos ser sinceras, somos humanas y también cometemos errores.

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