Todo lo que extraño del embarazo

Últimamente he escuchado o leído comentarios de muchas mamás que hablan de la maternidad como si fuera lo peor que puede pasarle a una mujer. Respeto mucho la forma de pensar de cada una, si quieren o no tener hijos es algo muy válido. Cada una encuentra de manera diferente el camino hacia la felicidad. Sin embargo, creo que eso de hablar de la maternidad como si fuera un martirio es una completa exageración. Bueno, ya he logrado desahogar mi sentir respecto a eso. Ahora, quiero platicarte sobre algunas cosas que extraño del embarazo. ¡Sí! Como leíste, las extraño y mucho.

No todos los embarazos son malos

Me considero una mujer muy afortunada, pues el embarazo que tuve fue tan tranquilo que bien podía pasar inadvertido. Nada de náuseas, nada de malestares, nada de nada. Todo marchó con tanta calma, que me dejó muy tranquila. Debo reconocer que fue una época divertida y tal vez si me animara a tener otro bebé, sería por lo que tanto extraño.

Comer sin ser juzgada

Sí, durante el embarazo nadie te mira con cara de “¿en serio te vas a comer todo eso?”. Ser comelona por naturaleza no tiene nada de malo. Lo malo es ser mujer en un mundo en el que lo físico importa más que cualquier cosa. Comer más de lo normal no está mal. Al menos durante el embarazo creen que comes para ti y para el bebé y eso te da oportunidad de que comas hasta quedar satisfecha sin que te estén molestando.

No tener que lidiar con mi periodo

¡Lo mejor es olvidarte de la regla por mucho tiempo! Bueno, son solo nueve meses, pero ya con eso es una gran victoria. Sin duda, es una de las cosas que extraño del embarazo. De verdad, me olvidé de comprar toallas, de tener que andar preguntando si no estaba manchada. Podía hacer y deshacer sin miedo de nada.

Dormir como panda o koala

El embarazo fue el pretexto perfecto para dormir muchas muchas horas sin ser juzgada. Al contrario, muchos me mandaban a descansar porque eso del embarazo es asunto pesado, literal. Así podía dormir y dormir sin que nadie me molestara o me vieran feo porque iba despertando a las tres de la tarde.

Que me digan panzona y tenga una explicación “lógica”

No me enojaba si mi esposo me decía panzona, pues sabía que lo hacía por causa del bebé. Él sabe que si lo hace ahora, sin duda será una guerra a muerte. A estas alturas ya tiene prohibidísimo decirme panzona, porque ya no podré echarle la culpa al bodoque.

Tener prioridad en todos lados

Otra de las cosas que extraño del embarazo es que todos me cedían el lugar. Si iba al super me dejaban pasar pronto, en el banco pasaba lo mismo. ¡Cómo no iba a ser así con semejante panzota! Agradezco a quienes me dejaron su lugar hasta en el baño. Eso de traer un bebé en la panza junto a tu vejiga no está nada cool, créeme.

La belleza se incrementa

Extraño pero cierto. Muchas veces fui blanco de hombres que buscaban hacerme la plática en un tono más serio. Incluso con la pancita, resultaba muy atractiva para el sexo opuesto. Era muy divertido.

Usar la panza de mesa portátil

Era super divertido poder recargar un plato de cereal sobre mi vientre. A donde iba, tenía la comodidad de usar mi panza. Todos a mi alrededor sufrían, mientras que yo, sólo me acomodaba, ponía las cosas encima y ¡listo!

Sentir las patadas y el hipo

Tener al bebé dentro es algo que por más que expliques, solo quien lo vive lo entiende. Sentir a ese pequeño ser que se mueve dentro de ti es extraordinario. Que si le hablas de una u otra manera se comunica contigo. O cuando tenía hipo el bebé y yo le ponía una frazada encima para que se mantuviera calientito. Son cosas que sé que de otro modo no hubiera vivido. Sin duda, ser mamá es grandioso.

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