Todo lo que experimenté como mamá primeriza

Cuando supe que estaba embarazada me emocioné mucho, pero a la vez tenía mucho miedo. Sentía emoción de ver cómo mi panza crecía poco a poco. Conforme crecía mi panza, sentía las pataditas de mi bebé y eso era algo increíble. Pero a pesar de esos buenos momentos, también me daba miedo ser mamá primeriza. Aunque traté de informarme lo más que pude sobre el tema, me quedaba claro que no podía saberlo todo con el simple hecho de leer, sino que hasta que tuviera a mi bebé en brazos sabría qué era lo que tendría que hacer. Sin embargo, durante todo ese proceso pasé por cosas realmente divertidas o sorprendentes.

En qué momento cambió mi talla del bra

Al principio del embarazo no era tan evidente qué tanto habían crecido mis bubis, pero conforme pasaban los días y los meses, me llevé tremenda sorpresa. Tuve que cambiar de sujetadores más de 6 veces porque ya no me quedaban. Además pensé que luego de que naciera mi bebé, las cosas se relajarían un poco con mis bubis, pero no fue así. Debo reconocer que incluso dejé de traer bra algunas veces porque me dolía todo, era demasiado incómodo. Además, poco a poco aprendí que tenía que drenar ambas bubis porque sino, eso de andar con una bubi hinchada y la otra no, no está nada padre.

Con permiso, mujer embarazada

Como mamá primeriza, tuve que aprender que si el bebé se acomodaba, era señal de que yo tenía que ir a hacer pis en ese momento. En los primeros meses no era tanto el problema, pero conforme pasaban los meses, ya era un asunto bastante evidente. Por cierto, ¡gracias a todas esas mujeres que me cedieron su lugar en la fila de los baños, para que pudiera entrar a dejar que el niño se acomodara dentro de mí.

Uuuuu, al fin conseguí el cabello que tanto quería

He escuchado a muchas mujeres decir que el embarazo es la peor etapa para ellas porque su cabello se pone feo, se hace super delgadito y se cae por motones. La verdad no sé si fue obra celestial o qué pasó, pero en mi caso pasó todo lo contrario.  Mi cabello se puso tan hermoso y creció tanto, que obvio no dudé siquiera un momento en presumirlo en todos lados. Fue grandiosa esa hermosa cabellera.

¿Me ayudas a amarrarme los zapatos?

Cuando me convertí en mamá primeriza sufrí mucho cada vez que tenía que atarme las agujetas. Mi panza me impedía llegar de manera directa hacia mis pies. Algunas veces me doblaba para poder atar mis agujetas, pero en otros momentos, tuve que pedir ayuda a otros. Je, je, je.

¡Que calor hace!

Lo malo de mi embarazo fue que lo viví durante la época de calor. Al calor del clima le tenía que agregar el de mi cuerpo. Había veces en que yo sentía mucho calor, mientras que todos los demás estaban tan tranquilos disfrutando del clima.

¿Sigues vivo?

Lo peor que me pasó como mamá primeriza, fue tener que estar preguntándole a mi panza si todo estaba bien. Al principio había ratos en los que no sentía que mi bebé se moviera y eso me espantaba. Luego me explicó el doctor que aunque el bebé estuviera en mi panza, también dormía y que por eso había momentos en los que no lo sentía.

Este video te puede gustar